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Martes, enero 27th, 2009 | Author:

Las labranzas, de acuerdo a la profundidad que alcanzan, se han dividido en las categorías siguientes:
a) Superficiales, cuando se realizan a una profundidad no mayor de 10 centímetros; su principal objeto es el de permitir la aereación del suelo, como asimismo mantener limpia y descostrad» su superficie.
b) Corrientes u ordinarias, son las que llegan hasta Una profundidad de 20 centímetros para permitir la meteorización y el desmenuzamiento de las primeras capas; se practican siempre antes de emprender un cultivo.
c) Profundas, cuando persiguen el mismo objetivo que en el caso anterior pero realizándose en un espesor comprendido entre 20 y 40 centímetros. Son necesarias para practicar enmiendas y estercoladuras profundas, como así también cuando han de cultivarse plantas con mueso desarrollo radicular.
d) De desfonde, cuando alcanzan profundidades superiores a los 40 centímetros. Se practican cuando se vuelve a cultivar un terreno después de haber permanecido varios años inculto, y su objeto es desmenuzar, aerear el terreno en esa profundidad. Un desfonde corriente se practica únicamente en el lugar en que han de ser plantados los vegetales y su profundidad será de unos 40 centímetros; un desfondo profundo se realizará cuando van a plantarse árboles o arbustos, pudiendo llegar su profundidad hasta los 80 centímetros, o a veces más.
La preparación de un terreno que ha sido destinado a jardín puede ser realizada de muy distintas maneras. Consideraremos nosotros el caso más corriente y en el cual se utilizan como herramientas, palas y algún otro implemento de mano.
Sea el terreno o parcela representado esquemáticamente en la figura 14. Marcadas con un cordel tenso las distintas

Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Cipreses. Hermosos árboles muy usados en los jardines como integrantes de pequeños grupos, ornamento de calles, caminos, asociaciones con otras especies, etc. En general son de rápido crecimiento, toleran bien la poda, son resistentes a los factores climáticos adversos y poco exigentes en cuanto a la composición físico-química del suelo. Donde mejor prosperan es en terrenos ricos y húmedos y en situaciones donde el sol no sea muy vivo. El follaje, que casi siempre se forma muy bien desde la base del tronco, es tupido y de coloridos muy diversos, según las variedades (verde obscuro, verde claro, azulado, etc.). Las* especies más cultivadas entre nosotros son: Cupressus Lambertiana (C. macrocarpa), muy resistente al frío y con follaje de color verde claro; de él derivan muchas variedades como ser la glauca, glauca péndula, variegata alba, Stewartii, etc. La especie C. sempervirens es muy cultivada en los jardines y para abrigos rurales dada su resistencia a los vientos y al frío; posee también muchas variedades y formas botánicas, entre ellas la fasttgiata, con ramaje muy vertical que le da al árbol un aspecto de columna, y la horizontalis, con ramaje menos vertical y forma general de un cono alagado. La especie C funebris o “Ciprés de la China”, con ramas péndulas que le da un aspecto muy particular; es muy resistente y ofrece muy buena decoracióh cuando se lo cultiva en los jardines como planta aislada.
Otras especies sobresalientes que deben nombrarse: C. lusitanica, C. Tortuosa, C. grandulosa, C. guadelupensis, C. arizor.ica, etc.