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Miércoles, noviembre 14th, 2012 | Author:

Plantaciones nuevas:
-Antes de plantar es importante conocer el microclima del espacio verde, sus zonas de sol y de sombra, la calidad de su suelo. También resulta fundamental la elección en el vivero. Observar, si las plantas están envasadas, que no salgan raíces por los orificios de drenaje y que no tengan plagas ni enfermedades. Si son árboles, que sus fustes sean de aspecto tierno, sin heridas ni liqúenes (esto indicaría que es una planta que no ha sido bien tratada y demorará en su evolución cuando la llevemos al lugar definitivo) y que estén, en cuanto a desarrollo, en proporción con su copa. -La plantación Preparar un hoyo amplio. Recordemos que el desarrollo de raíces es, generalmente, tres veces el de la parte aérea. Un vegetal con limitaciones de suelo no responde adecuadamente a los cuidados. La ubicación será de acuerdo con las necesidades de cada especie. Sumergir el pan de tierra y las raíces en un recipiente con agua y lombricompuesto (dos cucharadas por litro) antes de plantar y dejar hasta que haya absorbido lo suficiente (cuando deja de hacer burbujas). El lombricompuesto queda adherido a las raíces se termina de incorporar con el primer riego. Tutorar si es necesario, clavando el tutor en el hoyo antes de introducir el pan. De esta manera, queda a una justa distancia del fuste. Fijar a él con dos o tres ataduras en forma de “8” (hilo de algodón, hilo sisal, goma, etc.) -Cuidados básicos La calidad del primer riego es fundamental. Debe ser abundante, que llegue hasta la base del hoyo. El agua debe colocarse en una zanja alrededor de la planta para que nunca se estanque en el tallo (esto sensibiliza al vegetal a contraer plagas y enfermedades). El diámetro de la zanja será igual a la proyección sobre el suelo del diámetro de la copa. El próximo riego, si se trata de árboles y arbustos, se hará 10 a 15 días después (varía con las zonas y las lluvias). Si se trata de herbáceas perennes y vivaces, con desarrollo de raíz más reducido, se hará a los 4 o 6 días. Las necesidades de riego posteriores varían según cada especie. Las coniferas, por ejemplo, requieren menos humedad que las latifoliadas. Las anuales necesitan mayor frecuencia de riego que las perennes. Entre los frutales, los manzanos y los ciruelos necesitan más agua que los durazneros. En definitiva, debemos informarnos de los requerimientos de cada planta para su óptimo cuidado. Para prevenir la aparición de malezas y conservar por más tiempo la humedad, es necesario cubrir las áreas plantadas con acolchado orgánico (paja de trigo, pinocha,
cortezas, etc.). Debemos mantener el suelo libre de hierbas extrañas a la plantación, para que ellas no compitan por la humedad y los nutrientes. Preferentemente, abonar con productos orgánicos, pero si se utilizan químicos no abundar con el agregado de N cuando las plantas son jóvenes, pues esto hace que desarrollen muchos brotes tiernos que tientan a las plagas. Despuntar las ramas estimula el desarrollo de las ramificaciones, haciendo que los tallos tengan hojas hasta su base y permitiendo la aparición de más flores. Después de un granizo, tratar las plantas (antes de pasadas 24 horas) con fungicida antibotrytis, ya que las heridas pueden infectarse. Eliminar en forma continua y completa las partes secas y las flores marchitas. Por último, podemos recibir muchos más consejos específicos sobre cuidados, pero la base de ellos es nuestro permanente amor por la naturaleza y nuestro interés por adquirir conocimientos y aplicarlos, para hacer de nuestro parque o jardín un espacio armonioso que nos transmita vitalidad.