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Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Este artículo lo dividiremos en dos partes: la primera de ellas corresponderá a una descripción de las plantas que pueden incorporarse a todo jardín, agrupándolas de acuerda a alguna de sus características comunes; la segunda será la descripción de las distintas partes de un jardín, dejando para el Capítulo venidero todas las operaciones que signifiquen acción sobre el terreno.
ARBOLES Y ARBUSTOS. Pot razones de índole práctica los clasificaremos en las siguientes categorías:
Arboles de hojas caducas. Son aquellos que durante el otoño comienzan a perder el follaje, para rebrotar en la primavera. En jardinería se utilizan para combinar la variabilidad de colores de su follaje, cultivándose aislados o aso ciados con árboles de hoja persistente. No es conveniente ni aconsejable realizar agrupaciones o bosquecillos con árboles de hoja caduca. En tales casos lo que conviene es plantarlos en proporción de 1 a 5, vale decir, un árbol de hoja caduca por cada cinco árboles de hoja persistente.
Para realizarla ha de tenerse en cuenta la altura de las plantas y los distintos tonos verdes que presentan. Se logra así una excelente perspectiva y una neta contrastación de coloridos.
Entre los árboles de hoja caduca utilizados en parques y jardines, citaremos:
Alamos. Son casi siempre de rápido crecimiento y alto pone; prosperan muy bien en tierras ricas y húmedas. Son particularmente afectados por algunas plagas de origen cripto-gámico y animal, entre ellas la “roya” y el “bicho canasto”. Las especies más recomendables son: Popidus angulata, con hojas grandes de color verde claro; P. alba, indicado para terrenos pobres y con las hojas de color plateado en el envés; P. canadensis o “Álamo del Canalá”, muy rústico, especial para, terrenos arenoso»; P. fastigiata o “Álamo Criollo” o “de Italia”, de gran porte y rusticidad; P. nigra, var. itálica o “Álamo Mussolini”, muy resistente a la roya; P. pyramidalis sem-pervirens o “Álamo chileno”, de crecimiento rápido y presentando la particularidad de conservar el follaje mucho más tiempo que otros de sus congéneres.

Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Parece ser que el hombre, habituado siempre a imaginar mejores lugares que la Tierra, quiso asimilar en ella algo de lo que en su interior vivía como invitándolo a mejorar la perspectiva de lo que lo rodeaba.
Conocida es la leyenda bíblica que dice que el primer jardín que habitó el ser humano fué el Paraíso. Pero ya que no podemos afirmar ni demostrar este aserto recordaremos, ateniéndonos a la Historia propiamente dicha, los célebres jardines suspendidos que guarnecían las murallas de Babilonia, los cuales eran considerados como maravillas de arte y de inteligencia.
Por la descripción histórica y por algunos bajorrelieves que se exhiben en los museos europeos, representando los jardines de diversos pueblos de la antigüedad, conócese que en ellos el arte excedía muchas veces a la Naturaleza misma BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS JARDINES CLASICOS—De acuerdo a sus características básicas, pueden reconocerse cinco tipos de jardines clásicos. Ellos son:
Jardín inglés.—La característica básica de un jardín inglés está dada precisamente por una de las particularidades de la vida de este pueblo. Fueron por excelencia, durante siglos, dominadores del mar y conquistadores de las tierras abruptas que encontraron del otro lado de los mismos. Aprendieron a conocer la Naturaleza, la topografía y las características de las regiones sitas en las latitudes más dispares. Al retornar a su penumbrosa Isla, quedaba siempre la añoranza de las bellezas conocidas. Había arraigado en ellos el recuerdo de los jardines de la Naturaleza, donde no existía la simetría ni las líneas geométricas. Transportaron entonces a su tierra la imagen de los paisajes naturales y los imitaron en sus jardines, disponiendo la vegetación como al azar, conservando la variada topografía de los terrenos y eludiendo a toda costa lo que pudiera parecer artificioso o delineado de antemano.
Arroyuelos, puentes, cabanas, era permitido porque toda referencia se hacía a una naturaleza casi dominada por el hombre. Arboles secos, nidos, matorrales, senderos, eran los detalles más apreciados.