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Domingo, marzo 29th, 2009 | Author:

Los riegos deben ser frecuentes y la distribución de abonos líquidos con los mismos es la práctica más recomendable para mantener a las plantas fuertes y sanas. Los abonos son perjudiciales cuando se distribuyen en el momento de la formación de los botones, pero altamente favorables en cualquier «tra época; los más convenientes son aquellos que posean un alto tenor de potasio y fósforo. Cuando los botones florales se hacen bien aparentes será muy ventajoso substituir los abonos completos por una solución de sulfato de amonio en proporción de un gramo por litro de agua.

Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Fertilizantes hormónicos.
Uno de los últimos descubrimientos que mayor trascendencia han tenido en el campo de la biología vegetal ha sido el de los llamados “fertilizantes ho rmóniecs”. Constantes experiencias de laboratorio demostraron que las plantas necesitan para desarrollarse normalmente, de ciertas substancias que se denominaron “hormonas vegetales” y que dichas substancias podían serles administradas desde el exterior para estimular su desarrollo, fertilidad y precocidad.
En el comercio especializado hoy día pueden adquirirse ciertas hormonas vegetales, principalmente la “auxina”, que más que nada se utiliza como estimulante del desarrollo radicular en gajos, estacas, etc. Generalmente la técnica de empleo se limita a introducir y remojar en un liquido hormónico, previamente a la plantación, los gajos y estacas que interesan; la aplicación en forma de riegos puede también utilizarse aunque choca con el inconveniente de ser menos eficaz y de mayor costo.
La ciencia continúa sin descanso indagando en el pro-metedor campo de los fertilizantes hormónicos; mediante su aplicación experimental se ha logrado duplicar y hasta triplicar el rendimiento de ciertas cosechas, como asimismo conseguir la fertilidad de especies normalmente infértiles. Los magníficos resultados obtenidos y los esfuerzos que se realizan para investigar nuevas hormonas y perfeccionar los métodos de aplicación, hace predecir, para un futuro no muy lejano, un cúmulo de extraordinarios resultados prácticos, al alcance de todo cultivador.

Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Un jardín, hasta el más modesto, debe tener nn camino; a medida que aumenta su tamaño, crecerá proporcionalmcnte él número y el tamaño de sus caminos.
Nunca deberá construirse un camino de tierra: es antiestético, difícil de mantener y sucio. A lo sumo podrá permitirse en concepto de senda de algún rincón que imite lo agreste.
Todo camino deberá ser realizado sobre cimiento compacto. Deberá ser duro, un verdadero pavimento.
Algunas veces se construyen caminos de arena. Si bien poseen la ventaja de su baratura y de asimilar rápidamente el agua de lluvia, no son recomendables. Resultan incómodos al paseante, deben ser emparejados constantemente, producen un efecto poco atractivo y deben reponerse con frecuencia.
La liarnada entre nosotros “granza”, que es ladrillo fraccionado en porciones muy pequeñas, la grava o “canto rodado” y los guijarros en general, pueden ser considerados como constituyentes de un pavimento muy decorativo. Otro tanto puede decirse del polvo de ladrillo apisonado.
El pavimento de cemento armado formando un solo block, es práctico pero poco estético. El de ladrillos enteros dispuestos de muy distintas maneras con el objeto de formar varios tipos de dib ujos, ofrece muy buen aspecto pero resulta poco económico; además presenta la desventaja de tener que limpiarse con frecuencia para evitar que se apague su tono rojizo característico, y el de permitir que crezca en su superficie musgo (en lugares húmedos) o plantas silvestres entre los espacios libres.
Los pavimentos realizados con lajas de piedra son, en nuestro concepto, los más indicados para todo tipo de jardín. Dejando separaciones adecuadas entre las lajas y sembrando césped entre ellas, permiten obtener los más variados efectos decorativos y son, además, prácticos desde todo punto de vistaEn la figura se han representado algunos de los dibujos que pueden lograrse.
En contra del pavimento de piedra podría alegarse que es poco económico. Si tal resultase, la solución es fácil: reemplazar la piedra natural con lajas artificiales de cemento armado, La confección de estas lajas no puede ser más sencilla, debiendo fabricar para ello el molde (de madera o cintas flexibles de hierro), preparar una argamasa compuesta de tres partes de arena por una de cemento pordand, vertirla dentro del molde de manera que no lo llene completamente, dejar que se endurezca un poco, y por último rellenar el molde hasta el tope con una mezcla constituida por dos partes de arena fina por una de cemento blanco. Esta última mezcla, si se desea, puede ser combinada con anilinas apropiadas para dar a las lajas algún tono determinado. En la figura se ha representado esquemáticamente todas estas operaciones para facilitar su interpretación.