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Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Puede definirse como “una galería vegetal techada, formada por una serie de pórticos con plantas trepadoras”. De acuerdo a su forma y tamaño puede constituir un paseo o ser un lugar de reposo. Las hay largas y anchas, largas y angostas, cuadradas, redondas, etc. Su forma no imperta: ella puede adaptarse al espacio que se posea. Lo principal es que en todo jardín, por modesto que sea, exista una. Es un lugar íntimo muy respetado, a cubierto del sol y aislada de las miradas indiscretas.
El material con que se construye una pérgola dependerá de las dimensiones de las mismas y de una cantidad de factores diversos. Una pérgola grande se hará preferentemente de mampostería, vigas y pilares. Una más modesta, de madera imputrescible, o de hierro.
El hierro no es un material muy aconsejable porque con el correr de los años el óxido que se forma lo va destruyendo, existiendo al mismo tiempo dificultad para impedir la corrosión por los troncos y el ramaje que rodean los pilares y travesanos.
El piso de una pérgola ha de ser duro, de ladrillos, de cemento o de cualquier otro material con características similares. Las mesitas y los bancos pueden ser construidos fácilmente empleando cemento armado con varillaje de hierro.
La vegetación adecuada para una pérgola puede agruparse en dos categorías fundamentales: las plantas, por lo general trepadoras, que formarán las “paredes” y “techos”;  las plantas inferiores, vale decir, aquellas que se colocarán a los costados y que tienen por misión decorar o cubrir los bordes hasta una altura de 40 a 70 centímetros.
Indicaremos a continuación las enredaderas que mejor se prestan para formar pérgolas.

Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Denominaremos aqui “terraza” al balcón amplio que sobresale de la edificación o azotea con acceso al público. Posiblemente no sea ésta !a verdadera acepción castellana, pero como así se conoce en nuestro medio…   vox populi, vox Dei”. En jardinería se denomina “terraza”, según veremos, a un arriate, generalmente escalonado, en donde se disponen las plantas como ornamento.
Un balcón o una terraza desprovistos de plantas y flores, es triste y soso. Solo la incorporación de algunas macetas cultivadas lo aviva y le infunde simpatía.
Los vegetales que se coloquen en balcones y terrazas deberán ser, desde luego, cultivados en macetas o recipientes especiales. Este tipo de cultivo no reviste complicación alguna. Solo deberán observarse, como veremos más adelante, algunos pocos cuidados.
No debe olvidarse que las plantas de balcón han de permanecer muchos años en los recipientes que las contienen, y que siempre resulta molesto y hasta imposible, el estar trasegándolas cuando las reservas nutritivas comienzan a escasear. Es preciso entonces abonarlas periódicamente, por lo menos •una vez por mes, evitando si es posible los abonos inorgánicos (minerales). Se plantea aquí entonces otro problema. No siempre resulta fácil conseguir en plena ciudad abonos orgánicos, tales como los estiércoles. Sin embargo será preciso hacerlo si se desea una plantación lozana y florífera.
El hollín, el polvo de la ciudad, etc., son otros enemigos de las plantas de balcón. No solo perjudican su aspecto sino también, al obstruir sus estomas, impiden su libre respiración. Será preciso, pues, limpiar el follaje periódicamente, valiéndose para ello de cualquier medio que se considere prudente y oportuno. Consideramos oportuno un “baño del follaje”, aunque imprudente si en el mismo momento de la operación están pasando transeúntes por debajo de nuestro balcón. Para evitar ulterioridades consideramos más prudente el lavado de las hojas con un trapo húmedo, siempre que la contextura de las mismas lo permita. En caso contrario, habrá que valerse del medio que se considere más adecuado.