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Viernes, septiembre 17th, 2010 | Author:

Cuidados básicos.
Las plantas de hoja necesitan todos los años, a partir de la primavera y hasta el otoño, abono rico en nitrógeno y fósforo que les haga pro ducir hojas de color intenso y de tamaño normal. Pero como el tiesto suele ser pequeño y contener poca tierra o sustrato hay que tener precaución con las dosis empleadas. Como consejo utilizar abonos líquidos indicados para plantas de interior de hoja, que se aplican cada cuatro o cinco riegos durante el período de crecimiento. También pueden utilizarse pequeños bastoncillos de abono, que se pinchan en la tierra. Tanto los abonos líquidos como los bastoncillos son fáciles de encontrar en floristerías y centros de jardinería
El riego depende lógicamente de cada una de las especies, aunque para todas ellas hay que tener precauciones para no encharcar el tiesto y para evitar manchar con el agua un mueble o el suelo, siempre colocar un pequeño recipiente bajo el tiesto o mejor emplear jardineras de autorriego.
Desde el final de la primavera hasta el otoño sin riesgo de temperaturas bajas (5° C), las pequeñas plantas de hoja pueden sacarse a la terraza, siempre en un lugar resguardado del sol directo y donde podamos regarlas con facilidad. De esta forma producirán hojas más llamativas, que destacarán en el interior durante el resto del año.
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Martes, abril 28th, 2009 | Author:

La manera más sencilla de multiplicación es la que se practica por medio de los bulbos. Estos se plantarán durante la primavera a un metro más o menos de distancia entre sí, procurando que queden soterrados completamente a unos cuatro centímetros de profundidad. La manera más práctica de actuar es ¡a de abrir un hoyo de unos 40 centímetros de profundidad, el que se rellenará con unos 20 centímetros de estiércol ya fermentado y seco y unos 10 centímetros de tierra negra; en el centro de este hoyo se colocará el bulbo con el cuello dirigido hacia arriba y por último se cubrirá con una capa de tierra fina,
Cuando aparezcan los brotes deberán ser protegidos contra las heladas, cubriéndolos con paja o pequeñas techumbres. Los riegos deben ser copiosos, siendo conveniente ahuecar algo alrededor del tronco, a fin de formar una pequeña zanja que servirá de palangana para acumular el agua.
En las variedades de mayor porte será necesario hacer la plantación algo más profunda (a unos 15 centímetros) y practicar el tutoraje de las plantas; esta operación no conviene hacerla cuando las plantas están desarrolladas porque podrían lastimarse sus raíces y tuberculosos; debe tenerse, pues, la precaución de realizarla junto con la siembra.

Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Doiif. Nitrógeno Fósforo Potasio Calcio
Guano de pescado …… 0,5-1,5 9,00 13,00 — 21,00
Harina de carne…….. 0,2-0,6 10,00    1,00 0,50 —
Sangre seca ………. 0,3-0,6 14,00 3,00 4,00 0,60
Huesos molidos   …….. 0,5-1,5 6,00 22,00 — 40,00
Langosta voladora (tortas). 0,5-2,5 6,00 2,30 5,00 —
Cenizas vegetales ……. 1,5.2,5 – 2,00 8,50 25,00
Hojas vegetales………. 15-30 1,20 0,30 0,60 2,50
Existe un tipo de abono orgánico que en la práctica corriente es muy poco empleado y que sin embargo, en ciertos casos es muy eficaz y económico: es el llamado “abono verde”. Un fertilizante de este tipo tiene una doble función: incorporar al suelo una buena proporción de nitrógeno proveniente del aire y, además, mejorar la estructura física de los suelos arcillosos, arenosos, salinos, etc.
Consiste en lo siguiente: muchas Leguminosas (trébol japonés, trébol encarnado, chícharos, soja, altramuz, porotos tapes, etc.) tienen la facultad, por medio de un proceso simbiótico de sus raíces, de aprovechar el nitrógeno gaseoso de la atmósfera y transformarlo en nitrógeno orgánico. El hombre puede sacar provecho de esta curiosidad plantando tupido a cualquiera de esas Leguminosas en un terreno pobre en nitrógeno y, llegando la época de floración, enterrando la plantación por medio de labranzas algo profundas. En esta forma el nitrógeno tomado indirectamente del aire, habrá sido incor-pc ido al suelo en forma permanente; al mismo tiempo la descomposición de la materia vegetal se transformará en humus que, entre otras cosas, actuará como corrector físico de suelos inconvenientes.

Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Parece ser que el hombre, habituado siempre a imaginar mejores lugares que la Tierra, quiso asimilar en ella algo de lo que en su interior vivía como invitándolo a mejorar la perspectiva de lo que lo rodeaba.
Conocida es la leyenda bíblica que dice que el primer jardín que habitó el ser humano fué el Paraíso. Pero ya que no podemos afirmar ni demostrar este aserto recordaremos, ateniéndonos a la Historia propiamente dicha, los célebres jardines suspendidos que guarnecían las murallas de Babilonia, los cuales eran considerados como maravillas de arte y de inteligencia.
Por la descripción histórica y por algunos bajorrelieves que se exhiben en los museos europeos, representando los jardines de diversos pueblos de la antigüedad, conócese que en ellos el arte excedía muchas veces a la Naturaleza misma BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS JARDINES CLASICOS—De acuerdo a sus características básicas, pueden reconocerse cinco tipos de jardines clásicos. Ellos son:
Jardín inglés.—La característica básica de un jardín inglés está dada precisamente por una de las particularidades de la vida de este pueblo. Fueron por excelencia, durante siglos, dominadores del mar y conquistadores de las tierras abruptas que encontraron del otro lado de los mismos. Aprendieron a conocer la Naturaleza, la topografía y las características de las regiones sitas en las latitudes más dispares. Al retornar a su penumbrosa Isla, quedaba siempre la añoranza de las bellezas conocidas. Había arraigado en ellos el recuerdo de los jardines de la Naturaleza, donde no existía la simetría ni las líneas geométricas. Transportaron entonces a su tierra la imagen de los paisajes naturales y los imitaron en sus jardines, disponiendo la vegetación como al azar, conservando la variada topografía de los terrenos y eludiendo a toda costa lo que pudiera parecer artificioso o delineado de antemano.
Arroyuelos, puentes, cabanas, era permitido porque toda referencia se hacía a una naturaleza casi dominada por el hombre. Arboles secos, nidos, matorrales, senderos, eran los detalles más apreciados.