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Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Aplicación y distribución de los abonos.—Es necesario que los abonos se apliquen bien pulverizados. Una buena práctica es tamizarlos antes de realizar la mezcla con el suelo. Cuanto mayor sea el grado de división de un abono, mayor será también su acción por cuanto reaccionará más rápida mente con los reactivos de la tierra, y llegará más fácilmente a las raíces de las plantas.
Los abonos que por su estructura no permitan el tamizado, se distribuirán lo más uniformemente posible antes de la siembra o plantación. La mejor época para distribuir un abono mineral, o uno orgánico concentrado, es después de labrado el suelo y antes de ser rastrillado; se distribuirán al voleo y acto seguido se los enterrará levemente mediante una rastrillada o rodillada. El mejor momento es cuando no hay viento, ni demasiado calor, antes de una lluvia y por la tarde; debe evitarse realizar esta labor después de un riego o de una lluvia, lo mismo que por la mañana en épocas calurosas.
Los fertilizantes que deben cumplir una función enmendadura, se distribuirán en el terreno a tratar formando montones, los que luego se desparramaran lo más uniformemente j/wible; realizada esta tarea, se los enterrará en el espesor da tierra que sea conveniente.
Los abonos que deban aplicarse en un terreno plantado, se distribuirán alrededor del pie de las plantas, pero no inmediatos sino formando una corona cuyo diámetro depende del desarrollo radicular de la especie cultivada. Se trata con ello de que -sean las raíces quienes vayan’en busca de los elementos nutritivos, y no que éstos se pongan en contacto con las raíces, pues podrían ocasionarles quemaduras o intoxicaciones.