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Martes, Febrero 08th, 2011 | Author: admin

La Asociación Japonesa en la Argentina ofreció entonces su ampliación y remodelación y construyó la Casa de Té en 1981, hasta que en 1989 logró que se le asignara el mantenimiento general de todo el Complejo Jardín Japonés, con el apoyo de la Embajada de Japón.
Camelias y azaleas se reflejan en las aguas de lago.

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Lunes, Febrero 07th, 2011 | Author: admin

Como amantes y respetuosos de la naturaleza, los japoneses siempre intentan repetir en sus jardines, por pequeños que éstos sean, la magnificencia del paisaje que los rodea. Nunca son simétricos sino que buscan el equilibrio entre rincones muy poblados con piedra, madera y plantas y amplios sitios vacíos. Siempre el agua, quieta o en cascadas, acompaña cada recodo y cada estación tiene su atractivo particular dentro de un diseño de este tipo.
Todo está cuidadosamente estudiado en un jardín japonés: piedras, agua, grava son resultado de complejos procesos filosóficos que no siempre son comprendidos por los occidentales. Las formas que imitan a la naturaleza y la presencia de grandes rocas naturales y de piedras redondas y lisas, representan una clase particular de simbiosis entre el hombre y el paisaje.
En la ciudad de Buenos Aires contamos con un Jardín Japonés que se construyó en 1967, en el Parque 3 de Febrero, en Palermo y que estuvo abandonado durante sus primeros diez años de vida, en manos de las autoridades municipales.

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Martes, Febrero 01st, 2011 | Author: admin

FUENTES Y ESTANQUES.
El uso ornamental del agua agrega un inmenso valor al proyecto arquitectónico, aportando formas dinámicas, frescura y sonido al ambiente. Un arte antiguo con la fuerza y la seguridad de una moderna tecnología.

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Sábado, Enero 22nd, 2011 | Author: admin

¿Plantas autóctonas o plantas argentinas?
Es importante entender que las plantas son autóctonas de regiones naturales, no de países. Para la naturaleza no hay fronteras políticas —éstas son inventos humanos— aunque si hay fronteras de regiones naturales ya que cada especie crece únicamente en su región, donde puede funcionar como corresponde. Por eso el palo borracho, el ci-na-cina, la pezuña de vaca, el lapacho y la mandioca brava o falso cafeto (Manihot flabellifolia), que son del noroeste, no son autóctonos en Buenos Aires. No pueden funcionar de modo natural en una región que no les corresponde, donde no está la mayoría de los animales y las plantas acompañantes que ayudan a que crezcan y vivan de un modo balanceado y armonioso. Por eso, en Buenos Aires, el palo borracho crece demasiado, da muchas semillas y se hace invasor. Lo mismo pasa con el Manihot, el palán-palán y la pezuña de vaca. La tipa y el Jacaranda no son tan invasoras pero tampoco pertenecen a la naturaleza de la ciudad de Buenos Aires y causan problemas. Actualmente están invadiendo el parque natural de la Costanera Sur, perjudicando a las plantas realmente autóctonas y a los animales que las necesitan; sin fanatismo, cualquiera que observe con atención podrá verlo.

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Viernes, Enero 21st, 2011 | Author: admin

La vegetación autóctona hace natural el paisaje y mantiene a los animales autóctonos. Todo esto junto, purifica y renueva el aire, el agua, el suelo; hace posible el funcionamiento natural de los ríos, de las napas subterráneas y del clima; impide que aparezcan plagas y malezas. Y mucho más.
Las plantas traídas de otras regiones hacen esto con menos eficacia y con más problemas, no funcionan de un modo bien organizado ni entre ellas ni con los animales, el clima o el suelo como las autóctonas. Las plantas introducidas pueden causar graves problemas. Esto sucedió en el Delta del Paraná, donde las plantas de jardines y cultivos se convirtieron en invasoras: bambú, madreselva, ligustrina, morera, membrillo y glicina (todas de China, Corea y Japón); zarzamora, álamo, mimbre y lirio amarillo (europeas), casuarina (australiana) y for-mio (neocelandés), todas plantas útiles o lindas pero que, al no contar con sus predadores naturales, crecen demasiado o se reproducen en exceso, haciendo imposible el funcionamiento de la naturaleza verdadera. Los herbívoros nativos no las comen lo suficiente para frenar su crecimiento porque son sensibles a sus venenos y repelentes. Por esto han podido invadir la región, reemplazando a muchas plantas originarias y al paisaje natural auténtico del Delta: selvas con más de treinta especies de árboles (los más conocidos: ceibo, sauce criollo, curupí), con muchas plantas trepadoras (tasi, mburucuyá, bignonia amarilla, etc.), plantas del aire (clavel del aire, barba del monte, orquídea amarilla, cactus viborita) y heléchos y begonias. Las lagunas y pantanos, con sus especies acuáticas, son las áreas más conservadas. En las barrancas y zonas altas había tala, espini-11o, ombú, carqueja, tuna y otras plantas de clima seco. El Paraná de las Palmas se llamó así porque cerca del río crecían pindó naturales, no plantados, estuvieron allí antes que la gente. Lá vegetación variada hacía posible la presencia de una mayor cantidad de animales —más especies y más individuos.
En la naturaleza, las especies autóctonas de plantas y animales viven con armonía entre ellas y con el lugar, en un orden que se forma de modo espontáneo. Ese orden es lo esencial de lo natural. En ese orden natural se originó la humanidad. Por eso es imprescindible para los seres humanos estar dentro de ese orden, para tener salud física y mental, para sentirse bien y tener alegría. Además de comida, ropa, casa, afecto y dinero, necesitamos estar con la naturaleza. Por eso mucha gente de ciudad va al campo los sábados, soportando enormes atascaderos de tránsito para buscar ese orden de la naturaleza. De ahí que sea importante para nosotros tener cerca parques y jardines con naturaleza genuina: las especies autóctonas.
Sin embargo, casi todas las plantas de jardines y cultivos no son autóctonas. ¿Es inevitable? Las impresionantes civilizaciones china, hindú, maya, inca y azteca sólo usaban plantas originarias de sus zonas. La pregunta es: ¿qué crece naturalmente en cada región?

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Jueves, Enero 20th, 2011 | Author: admin

LA NATURALEZA VERDADERA.
Cultivamos plantas para tener naturaleza, belleza y alegría, para que nos den sombra o frenen el viento, para comer o vender las cosechas y para que sean comida del ganado. Pero… ¿son esos los únicos significados, valores y utilidades de las plantas y de la tierra? La sabiduría antigua enseña que aún sin taener nada podemos ser felices si hay flores y pájaros en los campos. Los antiguos vivieron miles de años con la naturaleza. Pero ¿qué es la naturaleza? Lo más natural es lo autóctono: las especies de plantas y animales que viven en cada región natural —no en cada país— desde antes de la historia y del cultivo. Esas especies se formaron y vivieron juntas por miles, millones de años; están organizadas de un modo que les permite vivir juntas manteniendo la proporción de cada especie; ninguna aumenta su cantidad hasta ser plaga y hacer desaparecer a otras especies.
Una de las razones principales de este equilibrio es la presencia de animales herbívoros autóctonos que, comiéndolas, hacen una poda natural que frena su crecimiento. Esto impide que sean invasoras pero no las elimina porque las plantas tienen sus defensas; sustantias venenosas o repelentes, por ejemplo, las defienden de aquellos herbívoros que no estén adaptados a comerlas. Los animales que atacan a cada planta son inmunes a sus venenos y repelentes. En la naturaleza, plantas diferentes crecen juntas y sus sustancias tóxicas protegen a las demás especies contra el ataque de herbívoros.
Los herbívoros típicos son los insectos: escarabajos, chinches, orugas de mariposa. Podan las plantas y son interesantes porque tienen belleza y sirven, a su vez, como comida para pájaros y otros animales, también lindos e interesantes y que permiten mantener la población de insectos en un nivel tal que no origine la destrucción de la vegetación.
Donde hay plantas autóctonas puede haber naturaleza verdadera: dejarla vivir es ayudar a conservaria y a proteger el ambiente. Esto es urgente porque la naturaleza y el ambiente están siendo arruinados por los resultados poco tenidos en cuenta de lo que llamamos progreso: desmonte, contaminación, etc. Cuidar lugares con plantas autóctonas, en el campo o en zonas urbanizadas, ayuda también a que la gente aprenda a entender a tenerle afecto a la naturaleza.

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Miércoles, Enero 19th, 2011 | Author: admin

LA FIESTA DE LA LABRANZA.
Una de las más antiguas fiestas de los chinos, la de la Labranza, que se celebraba ya mucho antes de la Era Cristiana, imponía ayunos preparatorios, inmolaciones y plegarias.
En medio de una inmensa procesión compuesta de agricultores, cuarenta hombres conducían una vaca de barro cocido, tan pesada que casi no podían con ella los que la llevaban; sobre el animal iba montado un mancebo que representaba al genio de la agricultura, con una pierna desnuda y la otra cubierta con una especie de borceguí; cerraban el cortejo varios aldeanos cargados con todos los elementos que sirven para la labranza. Al anochecer y después de muchas y variadas ceremonias, se quitaban al animal las flores que lo adornaban y se sacaban de él una porción de pequeñas vacas, también de barro cocido, que se distribuía entre los labradores para estimularles a que se dedicaran con esmero a la crianza de ganado. Posteriormente dirigieron la fiesta los mismos emperadores de China, acompañados de los príncipes y de su corte; el monarca, vestido de labrador, asistía al sacrificio destinado a Chang-Ti, dios del cielo, desde la cumbre de un cerro; luego descendía de aquel montículo y, golpeando nueve veces el suelo con su frente, recitaba himnos al dios; después le llevaban un arado dorado del que tiraban bueyes magníficamente enjaezados y, cogiendo con la mano derecha la esteva que le presentaba un mandarín, de rodillas, en tanto que otro, en la misma postura le ofrecía un látigo, araba durante media hora y cedía luego el puesto a los príncipes de su familia y a los principales magistrados, quienes sucesivamente abrían sendos surcos, siguiendo el ejemplo del emperador. Este, en su calidad de celebrante, estaba obligado a tres días de ayuno previo.”

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Viernes, Enero 14th, 2011 | Author: admin

Por último, algunos consejos para jardines:
El uso de cubresuelos puede ser una solución para la falta de sol pero también una divertida alternativa en un frente soleado donde se desea una alfombra de diversos colores de follaje, granza de color claro por donde caminar y ¡casi nada de mantenimiento!
Más vale un mensaje claro que mil palabras… es decir, cuando pensemos en la idea rectora del diseño, esforcémonos en ser personales, poco tímidos y recurrir a nuestro mayor poder de síntesis.
Hacer un uso adecuado del color. Observar que flores amarillas con flores violetas se lucen mucho, que podemos trabajar con una sola combinación de flores blancas y rosadas entre follajes grises.
Elegir las plantas de acuerdo al tamaño que vayan a tener dentro de cinco o seis años y no asociar “bebés” que desbordarán e invadirán todo el espacio en poco tiempo.
No plantar nunca, en el jardín frontal, el cedro que quedó de la última navidad, porque sería como criar un elefante dentro de la cocina.
Utilizar una alta proporción de plantas de follaje perenne para que se conserve la estructura, aún en invierno.
Por último, hay que pensar en el jardín delantero como un rincón más de nuestro jardín, buscándole una personalidad, una característica propia, evitando caer en lo vulgar y atendiendo a su condición principal: es el que nos da la bienvenida cada vez que llegamos a casa y es la tarjeta de presentación de nuestro hogar.

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Jueves, Enero 13th, 2011 | Author: admin

Pequeño jardín frontal donde lo importante es el grupo de tres abedules, vistosos aún en pleno invierno.
Lo más importante, por último, es la orientación, que va a condicionar la elección de las plantas. Una pared al sur va a determinar un ambiente húmedo y con problemas provocados por la falta de sol; una pared al norte va a necesitar reparo y algo de sombra para algunas especies y demandará un riego abundante y diario durante el verano. En el primer caso, el tapiz verde será un problema y tendremos que optar, en casos extremos, por cubresuelos, granza o una combinación de ambos. En el segundo caso, va a ser sencilla la implantación de un césped.

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Miércoles, Enero 12th, 2011 | Author: admin

También podríamos apoyar sobre la medianera derecha una trepadora de floración vistosa y, lo más probable es que, lo que aparecía como un defecto quede neutralizado. O, más aún, que la solución valorice el conjunto por establecer una relación entre lo plantado y lo construido. Hay muchos casos de corrección que nos servirían de ejemplo pero, pasemos a otro aspecto: el estilo. Existen tipologías arquitectónicas que responden a un determinado paisaje y, por lo tanto, a un material vegetal. Inspirémonos entonces evocando los lugares de origen de estos estilos. Las casas mediterráneas, por ejemplo, se asocian a geranios y Bougainvilleas (Santa Rita) que contrastan tan bien el color de sus flores contra las paredes blancas.
El color es otro punto importante. Las paredes oscuras can a recobrar vida con flores blancas o de colores claros. Los cubrimientos parciales con Parthenocissus tricuspidata (no recomiendo el P. quinquefolia para este fin) podrán aportar un verde claro durante el verano y un bellísimo rojo escarlata en el otoño.
Estos son sólo algunos aspectos que podrán generar la idea a partir de lo directamente relacionado con la edificación. Pasemos ahora al espacio en sí. Habrá que decidir una toma de posición general: ¿haré un sólo conjunto de arbustos multicolor sobre un buen césped? ¿plantaré un cerco de baja altura sobre la línea municipal? ¿buscaré un pequeño arbolito de tronco y forma muy especial, con un macizo de flores de estación al pie?
Todo es válido y surge de una correcta interpretación de un sitio y de la observación de sus características ambientales, generalmente relacionadas a la orientación del frente de la casa y a la calidad de la tierra. Esta última condición no es tan determinante ya que podemos cambiar, renovar o corregir el medio con diferentes agregados.

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