Archivo para la Categoría » jardines japoneses «

Jueves, febrero 10th, 2011 | Author:

Vista de un sector del Jardín en primavera.
No quiero que el mundo corone mi frente. Yo quiere ser fuente, no quiero ser mar. No quiero ser cóndor que al cielo remonte su vuelo.
La alondra no puede volar hasta el cielo mas sabe cantar.
El yatsubashi o puente de madera que desemboca en la isla de los dioses.

Miércoles, febrero 09th, 2011 | Author:

La puerta de entrada sobre la Av. Berro, construida con madera y papel y diseño típico japonés.
Grupo de Cycas revoluta en la isla de la cascada.
La tierra húmeda, las ramas y las yemas llenas de savia de los tilos, el gorjeo de los pájaros; aquel aire húmedo y perfumado y aquel son tan alegre, todo me hablaba de algo nuevo y magnífico; de belleza, de felicidad, de virtud. Todo me decía que cabía lograrlas igualmente; que la una no podía existir sin las otras; que belleza, felicidad y virtud forman una sola cosa..

Martes, febrero 08th, 2011 | Author:

La Asociación Japonesa en la Argentina ofreció entonces su ampliación y remodelación y construyó la Casa de Té en 1981, hasta que en 1989 logró que se le asignara el mantenimiento general de todo el Complejo Jardín Japonés, con el apoyo de la Embajada de Japón.
Camelias y azaleas se reflejan en las aguas de lago.

Lunes, febrero 07th, 2011 | Author:

Como amantes y respetuosos de la naturaleza, los japoneses siempre intentan repetir en sus jardines, por pequeños que éstos sean, la magnificencia del paisaje que los rodea. Nunca son simétricos sino que buscan el equilibrio entre rincones muy poblados con piedra, madera y plantas y amplios sitios vacíos. Siempre el agua, quieta o en cascadas, acompaña cada recodo y cada estación tiene su atractivo particular dentro de un diseño de este tipo.
Todo está cuidadosamente estudiado en un jardín japonés: piedras, agua, grava son resultado de complejos procesos filosóficos que no siempre son comprendidos por los occidentales. Las formas que imitan a la naturaleza y la presencia de grandes rocas naturales y de piedras redondas y lisas, representan una clase particular de simbiosis entre el hombre y el paisaje.
En la ciudad de Buenos Aires contamos con un Jardín Japonés que se construyó en 1967, en el Parque 3 de Febrero, en Palermo y que estuvo abandonado durante sus primeros diez años de vida, en manos de las autoridades municipales.