En jardinería, por razones de cultivo, los Iris suelen clasificarse en: 1) Bulbosos; 2) Rizomatosos. También pueden agruparse en: I) Propios de terrenos secos; 2) Propios de terrenos húmedos.
En general son plantas poco exigentes en cuanto al terreno, necesitando solamente uno de tipo areno-arcilloso. permeable y rico en humus; el de los bulbosos ha de ser más suelto y seco que el de los rizomatosos y las variedades propias de terrenos húmedos se ubicarán preferentemente alrededor de estanques, lagos artificiales, etc. La exposición casi siempre ha de ser soleada, salvo escasas excepciones que prefieren un lugar sombrío.
Archivo para la Categoría » flores «
También puede sembrarse en cualquier otra época del año, siempre que se trasplante en primavera a su lugar definitivo. Durante el invierno deben estar al abrigo y en. tierras arenosas y bien abonadas.
Es conveniente que después de la floración cosa que sucede desde la primavera al otoño se corten las plantas a baja altura, evitando que semillen, para tener así una plantación más vigorosa para el año siguiente.
La multiplicación por hijuelos es la más indicada para conservar las características de la planta madre y para efectuar la renovación del plantío; la separación de los hijuele» se realizará en el otoño.
La distribución de las flores en la parte superior del tallo floral, llámase “inflorescencia”. Estas pueden ser “definidas” o “indefinidas”; las primeras son las que en la parte terminal de cada tallo rematan en una flor; las segundas, las que el tallo o la rama sigue su curso por encima de la flor.
Hay otras clases de inflorescencias: el “racimo”, está formado por flores cuyos pedúnculos, casi iguales, surgen a lo largo de un tallo (glicina, lila, etc.); la “umbela” está constituida por un grupo de flores cuyos pedúnculos, semejantes entre sí, parten todos de un mismo punto del eje principal, como las varillas de un paraguas; el “corimbo” es una inflorescencia parecida a la anterior, pero en la cual cada pedúnculo parte a distinta altura del eje, para llegar todas a un mismo nivel.
En las flores de un solo sexo la fecundarían se realiza de distinta manera que tratándose de flores hermafroditas. El polen de una masculina llegará al estigma de una femenina, bien cayendo sobre ella, bien transportado por el viento, o por intermedio de los insectos, que en este caso vienen a prestar su ayuda como agentes poderosos; ejemplo de ello es la abeja.
El hombre también interviene muchas veces, pero científicamente y sabiendo de antemano cómo ha de prestar su concurso: es lo que se denomina fecundación artificial.





Comentarios recientes