“Escarabajo del rosal” o “Gorgojo de las flores”, que vive en el interior de los capullos alimti’-'udose de sus partes tiernas; cuando no lo afea, lo mata. Como procedimiento eficaz de lucha solo cabe recorrer la plantación una vez por día para recogerlos y destruirlos.
Archivo para la Categoría » Enfermedades y plagas «
“Orugas“, que suelen provocar daños importantes al roer las hojas y brotes tiernos. Se combatirán con pulverizaciones de la siguiente solución:
Jabón negro………………. 250 gramo»
Agua …………………… 10 litios
También pueden ensayarse cualquiera de las indicadas en el Capítulo referente a los procedimientos de control de los Lepidópteros.
Hay otras enfermedades que pueden sufrir los rosales y que son producidas por parásitos animales, principalmente insectos. Podemos citar:
“Pulgones“, fácilmente reconocibles y que por lo general se agrupan en hojas, brotes nuevos y pimpollos, de los que se alimentan hasta provocar su aborto.
Se combatirán con sulfato de nicotina, D.D.T. o Gamexane, realizando las pulverizaciones o los espolvoreos cuando se advierta su aparición, cosa que por lo comnú acontece en la primavera.
“Caída de los pimpollos“. Es otra enfermedad fisiológica, causada esta vez por una prolongada sequía acompañada de temperaturas altas. La solución es obvia: riegos, y si es posible, protección a las plantas.
“Clorosis“. Es una enfermedad fisiológica, es decir, no causada por parásitos, sino por una deficiencia de la constitución química del suelo. Las hojas amarillean, la planta languidece y hasta puede llegar a morir.
Para combatir la clorosis deberán evitarse los abonos pc^” tásicos, drenar el terreno y proporcionar a las plantas sulfato de hierro en polvo a razón de 25 gramos, mezclados con tierra, por pie; se desparramará la mezcla alrededor de cada planta.
“Podredumbre del capullo”, provocada por un hongo del género Botrytis y que se manifiesta principalmente cuando la humedad y temperatura ambiente son elevadas.
No se conocen medios de control totalmente eficaces, pero podrían aconsejarse: 1), Arranque y destrucción por el fuego de los pimpollos atacados; 2), Pulverizaciones con caldo bórdeles al 1 % desde el comienzo de la vegetación; 3), Elección de variedades resistentes; 4), Ubicación adecuada de los rosales y rotación de cultivos.
La infección se inicia por las heridas provocadas por la poda y desciende hasta el tronco principal; los aguijones o púas toman un color blanquecino y se desprenden con facilidad.
El parásito inverna en las ramitas atacadas y por ello es necesario suprimirlas por lo menos a un centímetro por debajo de la línea de separación de los tejidos enfermos con los sanos, usando tijera bien afilada, desinfectada a la llama y cubrir por último la herida con una pincelada de sulfato de cobre al 2 %.
La enfermedad aparece principalmente en rosales ubicados en lugares sombríos, mal aireados o excesivamente húmedos. Se combate exactamente igual que ‘al Oidium o Blanco del rosal.
“Tizón del tallo”, provocado por el hongo ConiothTyrium fuckelii, que aparece en la primavera y verano manifestándose en los tallos y ramitas jóvenes bajo la forma de manchas rojizas o pardas que se extienden alrededor de los órganos atacados, los que finalizan por morir.
Como en el caso del Oidium, las plantas que se ven más afectadas son las que se encuentran a la sombra o en lugares húmedos.
No debe abusarse de los riegos.
“Mancha negra”, producida por el hongo Diplocarjmn rosae y manifestada en forma de manchas redondeadas, aisfc das o confluentes, obscuras o casi negras, que pueden ramificarse y ofrecer un aspecto arborescente; el follaje puede Verse ‘totalmente destruido, peligrando así la vida de la planta.
Parece haber quedado demostrado que las plantas que vegetan a la media sombra o en lugares húmedos son las que están más predispuestas a adquirir la enfermedad.
“Antracnosis”, enfermedad muy grave que se manifiesta en las hojas como manchas redondeadas, aisladas, de color grisáceo o violáceo, o ambos a la vez; las hojas amarillean y caen y las plantas se debilitan o mueren. El agente causal es un hongo llamado Sphaceloma rosarum, y la manera de combatirlo será pulverizando a la plantación, desde el comienzo de la primavera, con caldo bórdeles al 1 %, tratamiento que se repetirá cada 10 ó 15 días, si fuera necesario. Además deben arrancarse y quemarse las hojas y todo órgano atacado, principalmente las que se hallen por el suelo, pues el parásito inverna en ellas.













Últimos comentarios