EL ABONO.
Antes de la plantación se aporta una dosis de abonos igual a 2/3 del total necesario, calculado a partir de las cifras recogidas en la tabla de la página 154. Estos abonos se distnbuyen por el fondo de las zanjas de forma uniforme. Alternativamente, puede enterrarse estiércol o compost maduro en el momento del arado, a razón de 3-4 kg/m . Durante la primavera es necesario aportar al terreno la parte restante de elementos nutritivos, en forma de abonos químicos, y enterrarlos con una labranza superficial.
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Las carpidas y las escardas son necesarias para que no se encostre el suelo y para suprimir al mismo tiempo los yuyos que pudieran aparecer.
Las abonaduras y los riegos, tal cual se ha indicado en otros párrafos, no deben ser olvidadas si se desea obtener rosales vigorosos, lozanos y floríferos.
Se hará una mezcla homogénea y se distribuirá alrededor de cada planta, en forma de polvo, a razón de 20 gramos por pie tratándose de individuos normalmente desarrollados, y hasta 50 gr. por pie, en aquellos que tienen gran porte.
Los riegos deben ser frecuentes, pero no copiosos; en épocas calurosas y sucas se prodigarán a diario a la caida del sol.
Esta mezcla podrá ser incorporada al suelo a razón de unos 10 gramos por rosal, enterrando el polvo alrededor de las raíces de la planta pero sin que se ponga en contacto directo con ellas. Otra manera mas conveniente seria la de disolverloi en 100 litros de agua e incorporarlos en forma de riego, t razón de dos o tres semanales.
Otra fórmula recomendada para incorporar en la primavera, es decir, poco antes de que se inicie la vegetación, es la
siguiente:
Swperfosfato de calcio .. 1 Kg.
Sulfato de amonio . 1 Kg.
Cloruro de potasio ….. •…….. 1 Kg.
Sulfato de hierro …………… 80 gramos
En los graneles plantíos de rosales podría ser muy conveníente robustecer a los abonos naturales con abonos químicos o artificiales. Una fórmula muy interesante para incorporar en la estación otoñal, es la siguiente:
Supeifosfato de calcio………… 50 gramos
Nitrato de potasio……………. 50 „
Sulfato de amonio . ………… 50 „
Sulfato de magnesia ………… 40 „
Aplicación y distribución de los abonos.—Es necesario que los abonos se apliquen bien pulverizados. Una buena práctica es tamizarlos antes de realizar la mezcla con el suelo. Cuanto mayor sea el grado de división de un abono, mayor será también su acción por cuanto reaccionará más rápida mente con los reactivos de la tierra, y llegará más fácilmente a las raíces de las plantas.
Los abonos que por su estructura no permitan el tamizado, se distribuirán lo más uniformemente posible antes de la siembra o plantación. La mejor época para distribuir un abono mineral, o uno orgánico concentrado, es después de labrado el suelo y antes de ser rastrillado; se distribuirán al voleo y acto seguido se los enterrará levemente mediante una rastrillada o rodillada. El mejor momento es cuando no hay viento, ni demasiado calor, antes de una lluvia y por la tarde; debe evitarse realizar esta labor después de un riego o de una lluvia, lo mismo que por la mañana en épocas calurosas.
Los fertilizantes que deben cumplir una función enmendadura, se distribuirán en el terreno a tratar formando montones, los que luego se desparramaran lo más uniformemente j/wible; realizada esta tarea, se los enterrará en el espesor da tierra que sea conveniente.
Los abonos que deban aplicarse en un terreno plantado, se distribuirán alrededor del pie de las plantas, pero no inmediatos sino formando una corona cuyo diámetro depende del desarrollo radicular de la especie cultivada. Se trata con ello de que -sean las raíces quienes vayan’en busca de los elementos nutritivos, y no que éstos se pongan en contacto con las raíces, pues podrían ocasionarles quemaduras o intoxicaciones.









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