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Viernes, agosto 19th, 2011 | Author:

Estaquillas, clavos.
Aplicación:
Meter en el sustrato, hasta llegar a la mitad.
Efecto:
Acción retardada: los nutrientes hacen efecto a las 4 o 6 semanas.
Ventajas:
• Duran más que los fertilizantes líquidos o en polvo.
• Se retiran fácilmente si se cree que la planta recibe mucho abono.
Inconvenientes:
• Hay que tener cuidado al introducirlo en la tierra para no dañar, ni siquiera tocar, la raíz.
• Pueden crear depósitos de fertilizante concentrado que quemarán las raíces cercanas.
• En la época de mayor crecimiento, es posible que necesite un abono complementario.
Plantas adecuadas:
Todas las plantas de interior de las llamadas de hoja.

Jueves, agosto 18th, 2011 | Author:

Polvo, cristales.
Aplicación:
Diluir en el agua de riego.
Efecto: Rápido.
Ventajas:
• Se absorbe y actúa con rapidez.
Inconvenientes:
• Si no se diluyen bien en el agua de riego, pueden quemar la planta.
• No debe tocar nunca la flor ni las hojas; ha de aplicarse directamente sobre el sustrato.
Plantas adecuadas: Plantas cuyas hojas amarillean con frecuencia. Algunos ejemplares de flor como hortensias, camelias, azaleas o prímulas.

Miércoles, agosto 17th, 2011 | Author:

Tipos de fertilizantes y cómo aplicarlos.
Abono líquido:
Aplicación:
Añadir al agua de riego.
Efecto:
Rápido. Ventajas
• Se absorbe y actúa con rapidez.
• Es fácil de aplicar.
Inconvenientes:
• Su efecto es poco duradero por lo que hay que añadirlo con frecuencia.
• Conviene aplicarlo más veces y poner menos si no se conoce la dosis justa.
• No debe tocar nunca la flor ni las hojas; ha de aplicarse directamente sobre el sustrato. Plantas adecuadas Plantas de flor en maceta, tanto de interior como de terraza y jardín. Existen fertilizantes líquidos específicos para plantas de hoja, y otros específicos para determinadas plantas.

Martes, agosto 16th, 2011 | Author:

Cómo abonar las plantas en maceta.
Las plantas en maceta crecen en un trozo de tierra limitada, los nutrientes se acaban y hay que reponerlos. Estas son las claves para no equivocarte.
El abonado consiste en aportar o renovar los elementos químicos del suelo que sirven de alimento a una planta. La falta de todos o alguno de ellos afecta a su desarrollo; el abono los repone y le permite seguir creciendo y producir lluros.
Las plantas necesitan tres minerales esenciales: nitrógeno para un crecimiento de las hojas y el tallo, sobre todo al empezar el desarrollo); fósforo para la producción de raíces sanas y la formación de capullos; y potasio para desarrollar flores, frutos y bulbos. Además, necesitan otros elementos, como hierro y magnesio, pero en menor cantidad. Una buena “alimentación” hace que las plantas crezcan, se desarrollen y florezcan y les hace resistentes.
Cinco reglas de oro:
Si no conoces las necesidades específicas de una planta a la hora de abonar, guíate por estas pautas generales:
1 Las plantas necesitan más nutrientes (y más abono) cuanto más grandes son las hojas y más deprisa crecen.
2 Es mejor abonar frecuentemente pero en menor cantidad. Un exceso de fertilizante es difícil de rectificar; es más fácil añadir un poco más si notas que la planta no crece.
3 Usa productos equilibrados, así no te equivocarás.
4 Una planta sólo necesita fertilizante en su fase de crecimiento activo.
5 El fertilizante no es una medicina: si una planta está enferma o no ha recibido los cuidados adecuados, el abono no solucionará el problema.

Sábado, diciembre 05th, 2009 | Author:

Se hará una mezcla homogénea y se distribuirá alrededor de cada planta, en forma de polvo, a razón de 20 gramos por pie tratándose de individuos normalmente desarrollados, y hasta 50 gr. por pie, en aquellos que tienen gran porte.
Los riegos deben ser frecuentes, pero no copiosos; en épocas calurosas y sucas se prodigarán a diario a la caida del sol.

Viernes, diciembre 04th, 2009 | Author:

Esta mezcla podrá ser incorporada al suelo a razón de unos 10 gramos por rosal, enterrando el polvo alrededor de las raíces de la planta pero sin que se ponga en contacto directo con ellas. Otra manera mas conveniente seria la de disolverloi en 100 litros de agua e incorporarlos en forma de riego, t razón de dos o tres semanales.
Otra fórmula recomendada para incorporar en la primavera, es decir, poco antes de que se inicie la vegetación, es la
siguiente:
Swperfosfato de calcio .. 1 Kg.
Sulfato de amonio . 1 Kg.
Cloruro de potasio ….. •…….. 1 Kg.
Sulfato de hierro …………… 80 gramos

Jueves, diciembre 03rd, 2009 | Author:

En los graneles plantíos de rosales podría ser muy conveníente robustecer a los abonos naturales con abonos químicos o artificiales. Una fórmula muy interesante para incorporar en la estación otoñal, es la siguiente:
Supeifosfato de calcio………… 50 gramos
Nitrato de potasio……………. 50     „
Sulfato de amonio .  ………… 50     „
Sulfato de magnesia ………… 40     „

Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Las operaciones en la fertilización de un suelo podrían resumirse en 10 puntos:
1) Conocer, aunque solo fuera aproximadamente, la composición del suelo. En general nuestros suelos son fértiles, pero raramente bien compensados; así por ejemplo, en los alrededores de la Capital Federal se requieren abonos ricos en calcio y fósforo, y raramente en potasio y nitrógeno.
2) Debe procurarse usar siempre abonos completos, vale.decir, que proporcionen al suelo todos los elementos indispensables, en las debidas proporciones, pero sin omitir ninguno. Así per ejemplo, un suelo rico en potasio y pobre en los demás elementos, le es muy conveniente una abonadura con guano de aves marinas, o bien una mezcla de superfosfato de calcio y sulfato de amonio.
3) Cuando se requieran efectos rápidos será preciso emplear abonos químicos, o en caso de no disponer de ellos, abonos orgánicos de rápida asimilación. El máximo efecto se logra cuando se disuelven en agua y se aplican en forma de riegos al pie de las plantas y evitando que lleguen al follaje.
4) Cuando se desee una asimilación lenta o progresiva, se dará preferencia a los abonos de origen orgánico.
5) Se abonarán plantaciones establecidas distribuyendo los abonos alrededor de las plantas, pero de manera que queden alejados del pie de las mismas unos 30 centímetros, si se trata de matas de poco porte, de 50 centímetros cuando se trata de matas altas o arbustos, y de 1 a 5 metros, cuando se trate de arbustos grandes o árboles.
6) Al comienzo de un cultivo las abonaduras se harán, preferentemente, un mes antes de la siembra.
7) Es siempre preferible abonar de menos que de más; mpre quedará tiempo para ir incorporando gradualmente nuevos abonos.
8) Cuando se trate de abonos químicos se procurará adquirirlos en casas responsables, que garanticen su pureza y eficacia. Conviene más adquirirlos sin mezclar y realizar la combinación, cuando ella fuese necesaria, por cuenta del propio interesado y poco antes de su aplicación.
9) Antes de efectuar la mezcla de dos o más abonos se averiguará si tal procedimiento está permitido;representa un gráfico fácil de comprender que se refiere al punto tratado. •
10) Los abonos, cualquiera sea su naturaleza y origen, no deberán dejarse nunca a la intemperie ni en lugares húrnedos. Los estiércoles se conservarán en estercoleras de mam-postcría; el guano, el nitrato de sodio, el nitrato de potasio, el cloruro de potasio y, en general, todos.los abonos orgánicos y químicos nitrogenados, serán conservados en lugar cerrado y seco para evitar que pierdan sus propiedades fertilizantes.

Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Como punto de partida de una abonadura inicial podrá considerarse en la mayoría de los casos como dosis adecuada la que figura en las tablas bajo el rótulo “Dosificación normal”. La misma corresponde al abono distribuido uniformemente, en una hectárea e íntimamente mezclado con la tierra, en un espesor de 10 centímetros. En casos especiales, como por ejemplo en suelos muy empobrecidos o cuando se desee un repunte apreciable de la plantación, podrá irse aumentando gradualmente la dosis normal, hasta llegar a la “máxima”. De ninguna maneta conviene sobrepasar estas últimas cifras.

Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Dosificación de abonos.—Es un error creer que cuanto más se abone una tierra más ha de producir y mejores serán los resultados obtenidos. Si una plantación, por ejemplo, rinde más con 100 kgs. de determinado abono que con 50 kgsv puede dar rendimientos menores si la dosis se eleva a 300 kgs., pues el exceso puede obrar en tai caso como factor negativo. Esto nos explica que un abono debe ser aplicado al suelo en dosis convenientemente medidas, o dicho en otras palabras, en las cantidades justas. Se preguntará el lector: ¿y cómo saber cuáles son las cantidades justas? Para contestar correctamente a esta pregunta deberíamos entrar en un campo de verdadera ingeniería agronómica, vedado en la mayoría de ios cases al aficionndo y al hombre práctico. Escuetamente traducida, la fórmula no es complicada: la tierra posee, digamos por ejemplo, 10 kg. de potasio; la plantación, hasta su completo desarrollo, requiere 15 kg. Habrá por lo tanto un déficit de 5 ks>. que deberá ser proporcionado en forma de abonos. Si el sulfato de potasio posee, según la tabla insertada más arriba, 50 kg. de potasio cada 100 kg. de la sal, una simple regla de tres nos indicará que incorporando al suelo 10 kg. habremos logrado los 5 kg. deficitarios de potasio. El mismo razonamiento es válido para los otros elementos biogenéticos, fósforo, nitrógeno, calcio, etc.
Comprenderá el lector, siguiendo con esta teoría, que deberá conocer la composición química del suelo y la de la plantación, pues solo asi llegará a los resultados apetecidos. Ambos procedimientos escapan a las posibilidades del cultivador, al que no quedará más remedio que valerse de sistemas menos racionales, pero más a su alcance. La práctica, basada en la observación diaria, la lectura de textos especializados y la prudencia combinada con el razonamiento, serán los mejores consejeros y el “instrumento” más valioso con que podrá contar a su favor.