Se hará una mezcla homogénea y se distribuirá alrededor de cada planta, en forma de polvo, a razón de 20 gramos por pie tratándose de individuos normalmente desarrollados, y hasta 50 gr. por pie, en aquellos que tienen gran porte.
Los riegos deben ser frecuentes, pero no copiosos; en épocas calurosas y sucas se prodigarán a diario a la caida del sol.
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Esta mezcla podrá ser incorporada al suelo a razón de unos 10 gramos por rosal, enterrando el polvo alrededor de las raíces de la planta pero sin que se ponga en contacto directo con ellas. Otra manera mas conveniente seria la de disolverloi en 100 litros de agua e incorporarlos en forma de riego, t razón de dos o tres semanales.
Otra fórmula recomendada para incorporar en la primavera, es decir, poco antes de que se inicie la vegetación, es la
siguiente:
Swperfosfato de calcio .. 1 Kg.
Sulfato de amonio . 1 Kg.
Cloruro de potasio ….. •…….. 1 Kg.
Sulfato de hierro …………… 80 gramos
En los graneles plantíos de rosales podría ser muy conveníente robustecer a los abonos naturales con abonos químicos o artificiales. Una fórmula muy interesante para incorporar en la estación otoñal, es la siguiente:
Supeifosfato de calcio………… 50 gramos
Nitrato de potasio……………. 50 „
Sulfato de amonio . ………… 50 „
Sulfato de magnesia ………… 40 „
Las operaciones en la fertilización de un suelo podrían resumirse en 10 puntos:
1) Conocer, aunque solo fuera aproximadamente, la composición del suelo. En general nuestros suelos son fértiles, pero raramente bien compensados; así por ejemplo, en los alrededores de la Capital Federal se requieren abonos ricos en calcio y fósforo, y raramente en potasio y nitrógeno.
2) Debe procurarse usar siempre abonos completos, vale.decir, que proporcionen al suelo todos los elementos indispensables, en las debidas proporciones, pero sin omitir ninguno. Así per ejemplo, un suelo rico en potasio y pobre en los demás elementos, le es muy conveniente una abonadura con guano de aves marinas, o bien una mezcla de superfosfato de calcio y sulfato de amonio.
3) Cuando se requieran efectos rápidos será preciso emplear abonos químicos, o en caso de no disponer de ellos, abonos orgánicos de rápida asimilación. El máximo efecto se logra cuando se disuelven en agua y se aplican en forma de riegos al pie de las plantas y evitando que lleguen al follaje.
4) Cuando se desee una asimilación lenta o progresiva, se dará preferencia a los abonos de origen orgánico.
5) Se abonarán plantaciones establecidas distribuyendo los abonos alrededor de las plantas, pero de manera que queden alejados del pie de las mismas unos 30 centímetros, si se trata de matas de poco porte, de 50 centímetros cuando se trata de matas altas o arbustos, y de 1 a 5 metros, cuando se trate de arbustos grandes o árboles.
6) Al comienzo de un cultivo las abonaduras se harán, preferentemente, un mes antes de la siembra.
7) Es siempre preferible abonar de menos que de más; mpre quedará tiempo para ir incorporando gradualmente nuevos abonos.
Cuando se trate de abonos químicos se procurará adquirirlos en casas responsables, que garanticen su pureza y eficacia. Conviene más adquirirlos sin mezclar y realizar la combinación, cuando ella fuese necesaria, por cuenta del propio interesado y poco antes de su aplicación.
9) Antes de efectuar la mezcla de dos o más abonos se averiguará si tal procedimiento está permitido;representa un gráfico fácil de comprender que se refiere al punto tratado. •
10) Los abonos, cualquiera sea su naturaleza y origen, no deberán dejarse nunca a la intemperie ni en lugares húrnedos. Los estiércoles se conservarán en estercoleras de mam-postcría; el guano, el nitrato de sodio, el nitrato de potasio, el cloruro de potasio y, en general, todos.los abonos orgánicos y químicos nitrogenados, serán conservados en lugar cerrado y seco para evitar que pierdan sus propiedades fertilizantes.
Como punto de partida de una abonadura inicial podrá considerarse en la mayoría de los casos como dosis adecuada la que figura en las tablas bajo el rótulo “Dosificación normal”. La misma corresponde al abono distribuido uniformemente, en una hectárea e íntimamente mezclado con la tierra, en un espesor de 10 centímetros. En casos especiales, como por ejemplo en suelos muy empobrecidos o cuando se desee un repunte apreciable de la plantación, podrá irse aumentando gradualmente la dosis normal, hasta llegar a la “máxima”. De ninguna maneta conviene sobrepasar estas últimas cifras.
Dosificación de abonos.—Es un error creer que cuanto más se abone una tierra más ha de producir y mejores serán los resultados obtenidos. Si una plantación, por ejemplo, rinde más con 100 kgs. de determinado abono que con 50 kgsv puede dar rendimientos menores si la dosis se eleva a 300 kgs., pues el exceso puede obrar en tai caso como factor negativo. Esto nos explica que un abono debe ser aplicado al suelo en dosis convenientemente medidas, o dicho en otras palabras, en las cantidades justas. Se preguntará el lector: ¿y cómo saber cuáles son las cantidades justas? Para contestar correctamente a esta pregunta deberíamos entrar en un campo de verdadera ingeniería agronómica, vedado en la mayoría de ios cases al aficionndo y al hombre práctico. Escuetamente traducida, la fórmula no es complicada: la tierra posee, digamos por ejemplo, 10 kg. de potasio; la plantación, hasta su completo desarrollo, requiere 15 kg. Habrá por lo tanto un déficit de 5 ks>. que deberá ser proporcionado en forma de abonos. Si el sulfato de potasio posee, según la tabla insertada más arriba, 50 kg. de potasio cada 100 kg. de la sal, una simple regla de tres nos indicará que incorporando al suelo 10 kg. habremos logrado los 5 kg. deficitarios de potasio. El mismo razonamiento es válido para los otros elementos biogenéticos, fósforo, nitrógeno, calcio, etc.
Comprenderá el lector, siguiendo con esta teoría, que deberá conocer la composición química del suelo y la de la plantación, pues solo asi llegará a los resultados apetecidos. Ambos procedimientos escapan a las posibilidades del cultivador, al que no quedará más remedio que valerse de sistemas menos racionales, pero más a su alcance. La práctica, basada en la observación diaria, la lectura de textos especializados y la prudencia combinada con el razonamiento, serán los mejores consejeros y el “instrumento” más valioso con que podrá contar a su favor.
Aplicación y distribución de los abonos.—Es necesario que los abonos se apliquen bien pulverizados. Una buena práctica es tamizarlos antes de realizar la mezcla con el suelo. Cuanto mayor sea el grado de división de un abono, mayor será también su acción por cuanto reaccionará más rápida mente con los reactivos de la tierra, y llegará más fácilmente a las raíces de las plantas.
Los abonos que por su estructura no permitan el tamizado, se distribuirán lo más uniformemente posible antes de la siembra o plantación. La mejor época para distribuir un abono mineral, o uno orgánico concentrado, es después de labrado el suelo y antes de ser rastrillado; se distribuirán al voleo y acto seguido se los enterrará levemente mediante una rastrillada o rodillada. El mejor momento es cuando no hay viento, ni demasiado calor, antes de una lluvia y por la tarde; debe evitarse realizar esta labor después de un riego o de una lluvia, lo mismo que por la mañana en épocas calurosas.
Los fertilizantes que deben cumplir una función enmendadura, se distribuirán en el terreno a tratar formando montones, los que luego se desparramaran lo más uniformemente j/wible; realizada esta tarea, se los enterrará en el espesor da tierra que sea conveniente.
Los abonos que deban aplicarse en un terreno plantado, se distribuirán alrededor del pie de las plantas, pero no inmediatos sino formando una corona cuyo diámetro depende del desarrollo radicular de la especie cultivada. Se trata con ello de que -sean las raíces quienes vayan’en busca de los elementos nutritivos, y no que éstos se pongan en contacto con las raíces, pues podrían ocasionarles quemaduras o intoxicaciones.
Entre los abonos del segundo grupo —inorgánicos— suelen usarse en jardinería los que han sido incluidos en el cuadro que sigue:
Abono Dosificación Nltróg-, Fósforo Potatlo Calcio Aslmllac.
Salitre (nitratita) .. 0,15-0,40 15,50 3,00 4,50 0,60 rápida Nitro (salitre potásico) 0,15-0,40 15,00 - 13.00 -Superfosfato de calcio
simple ……… 0,30-0,60 - 16,20 - 29,00 „
Sulfato de potasio .. 0,10-0,15 – - 50,00 -Cloruro de potasio .. 0,15-0,40 – — 52,00 -Sulfato de amonio . . 0,20-0,50 22,00 — – -Escorias Thomas …. 0,50.1,50 - 17,00 - 45,00 „
Cal viva ………. 1,50-5,00 — - - 30,00progresñra
Cianamida calcica … 0,15-0,30 22,00 - - 55,00 rápida
Kainita ……….. 0,40-1,50 - - 15.00 - lenta
Nitrato de calcio … 0,20-0,50 13,00 - - 15,00 rápid»
Las primeras cifras correspondientes a la columna “Dosificación” se refieren a las cantidades normales de aplicación; las segundas, a las máximas permitidas, (ambas están dadas en kilogramos por hectárea).
En la columna “Asimilación” se incluye la forma en que son tomados los elementos nutritivos por los vegetales. En caso de abonos rápidamente asimilables, el proceso comienza en un plazo muy breve; en los que sen de asimilación progresiva el plazo es largo al comienzo, pero luego se acelera progresivamente; en los de asimilación lenta, perdura por varios meses.
Doiif. Nitrógeno Fósforo Potasio Calcio
Guano de pescado …… 0,5-1,5 9,00 13,00 — 21,00
Harina de carne…….. 0,2-0,6 10,00 1,00 0,50 —
Sangre seca ………. 0,3-0,6 14,00 3,00 4,00 0,60
Huesos molidos …….. 0,5-1,5 6,00 22,00 — 40,00
Langosta voladora (tortas). 0,5-2,5 6,00 2,30 5,00 —
Cenizas vegetales ……. 1,5.2,5 – 2,00 8,50 25,00
Hojas vegetales………. 15-30 1,20 0,30 0,60 2,50
Existe un tipo de abono orgánico que en la práctica corriente es muy poco empleado y que sin embargo, en ciertos casos es muy eficaz y económico: es el llamado “abono verde”. Un fertilizante de este tipo tiene una doble función: incorporar al suelo una buena proporción de nitrógeno proveniente del aire y, además, mejorar la estructura física de los suelos arcillosos, arenosos, salinos, etc.
Consiste en lo siguiente: muchas Leguminosas (trébol japonés, trébol encarnado, chícharos, soja, altramuz, porotos tapes, etc.) tienen la facultad, por medio de un proceso simbiótico de sus raíces, de aprovechar el nitrógeno gaseoso de la atmósfera y transformarlo en nitrógeno orgánico. El hombre puede sacar provecho de esta curiosidad plantando tupido a cualquiera de esas Leguminosas en un terreno pobre en nitrógeno y, llegando la época de floración, enterrando la plantación por medio de labranzas algo profundas. En esta forma el nitrógeno tomado indirectamente del aire, habrá sido incor-pc ido al suelo en forma permanente; al mismo tiempo la descomposición de la materia vegetal se transformará en humus que, entre otras cosas, actuará como corrector físico de suelos inconvenientes.
Los abonos, de acuerdo a su naturaleza, podrían deificarse en dos grandes grupos: 1), Orgánicos; 2), Inorgánicos, químicos o minerales.
Entre los abonos del primer grupo ocupan el primer lugar los estiércoles. Sen abonos completos por cuanto contienen todos los elementos químicos que los vegetales necesitan para su normal desarrollo, pero desgraciadamente estos elementos entran en proporciones poco equilibradas y en cantidades pequeñas en relación con la gran masa que representan, poi lo que deberán ser complementados con otros fertilizantes apropiados. Aún así son abonos poco menos que insustituibles porque poseen jna condición de valor insuperable: la de ser íor-madores de humus y correctores de la estructura del suelo.
Según procedan de uno u otro tipo de animal, de una u otra zona de crianza, el valor fertilizante varía de manera apre-ciable. Lo primero queda claramente expuesto en el cuadro que incluimos a continuación:
Dosif. Nitrógeno Fótforo Potasio Ca¡clu
Estiércol de granja, fresco . 35-70 0,40 0.20 0,45 -Estiércol de granja, conserv. 35-70 0,50 0,25 0,53 —
Estiércol de bovino …… 35-70 0,35 0,13 0,35 -
Estiércol de equino……. 10-70 0,65 0,25 0,50 -
Estiércol de ovino . . . ….. 10-25 0,80 0.80 0,85 -
Estiércol de porcino……. 25-50 0,45 0,20 0,80 -
Excrementos humanos….. 25-50 0,36 0,16 0,15 —
Estiércol de gallinero ….. 1.3 2,50 1,80 1,50 4,50
Guano de aves marinas … 0,2-1 11,50 16,80 2,50 19,-Las cifras primeras de la columna “Dosificación” se ve-fieren a la normal; las segundas, a la máxima permitida (en Kg. por hectárea).













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