Domingo, junio 16th, 2013 | Author:

Esquimia. El máximo atractivo de la Ski-mmia japónica se produce en invierno y primavera, cuando se hacen visibles sus botones florales. Estas flores, dotadas de una delicada fragancia, se disponen en grupos numerosos formando espigas esféricas.

Eucalipto. La esencia del Eucaliptus globus se emplea como ambientador y ese aroma es el que destaca en el jardín, sobre todo plantado en macetón. Se adapta a los suelos pobres y a las exposiciones soleadas, pero no tolera el frío.

Laurel. Al Laurus nobilis le gustan las condiciones climáticas cálidas, aunque sobrevive en ambientes menos favorables. Sus hojas están repletas de un aceite esencial de conocido aroma, aprecia-ble con facilidad al deshacerlas entre los dedos.

Pierís. El Pieris japónica florece en forma de espigas terminales, que despiden una fragancia fuerte y penetrante. Se ven acompañadas de las ramas del año teñidas en tonos rojos o cobrizos. Ideal en el norte.

Lonicera. En febrero florece la Lonicera fragantísima, arbusto de porte poco atractivo que se ve compensado por su extraordinario perfume. Al sol y en clima cálido, póngala contra un enrejado y déle por compañeros una clemátide de flores pequeñas o un jazmín de verano.

Limonero. Como el naranjo, el Citrus limón se cultiva sobre todo en el levante y sur españoles. Sus flores desprenden un agradable perfume. La mayoría de los limoneros tienen varias floraciones al año y coinciden flores y frutos.
Sarcococa. Las alargadas hojas verdes del Sarcococca humilis se adornan en invierno con flores entre rosas y blancas que huelen a miel. Crece en todos los climas.

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