Viernes, junio 14th, 2013 | Author:

QUE NO TENGA SED: Para que desde el principio usted tenga las cartas a su favor, resulta muy aconsejable a la hora de plantarla cavar un agujero más ancho que profundo, donde encuentren espacio las raíces; después hay que extraer el cepellón con cuidado de que no se desmorone (sufre con el trasplante), y llenarlo con la tierra extraída mezclada con algo de sustrato ácido (tierra de brezo, por ejemplo) para rebajar el pH. Al contrario que en el Mediterráneo, donde no tiene ningún problema para desarrollarse en pleno invierno, en las regiones septentrionales, y a pesar de las diferencias importantes de temperaturas que existen entre las estaciones, la mimosa encontrará su sitio en un rincón abrigado del jardín contra una pared orientada al sur o al este y protegida de las heladas por una capa de paja. Las variedades de hojas compuestas resisten bien las bajas temperaturas, y pueden soportar hasta -10°C, aunque sólo de manera esporádica. En tiesto se comporta mejor a -2°C en el exterior que a 20°C en el interior. Y es que si usted quiere disfrutar de ella dentro de la vivienda, deberá dotarla de un ambiente fresco. La única exigencia en cualquier caso es no hacerle pasar sed, ya que cuando llegan los primeros síntomas de falta de agua suele ser demasiado tarde. Respetando estos consejos, su cultivo no entraña mayores dificultades. Y de plagas y enfermedades, pocas: sólo pueden causarle daños la cochinilla, la psila (pequeña mosca que realiza sus puestas en el suelo, en las inmediaciones del árbol y daña las raíces) y el cylidrocladium, hongo que ataca a las hojas y las pone amarillas y secas.

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