Miércoles, mayo 01st, 2013 | Author:

“DECIDÍ QUITAR LOS FRUTALES”
“Los plantó mi padre hace mucho tiempo, pero no crecían bien en este suelo. Así que sólo dejamos un naranjo, como recuerdo, que apenas da fruta. Al principio, esta casa era la residencia de fin de semana, pero hace ya ocho años que mi marido (en la fotografía) y yo nos jubilamos, y ahora vivimos aquí. De este modo podemos cuidar mejor a nuestras plantas y animales. El único problema es el oidio de los rosales, que sí les ha afectado; quizás porque estamos en plena zona vitivinícola (el Penedés) o porque algunos tienen más de 30 años, apenas dan flores”.

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