Domingo, septiembre 30th, 2012 | Author:

Frutillas, manjar de primavera.
Esta fruta de forma acorazonada es, en realidad, el conjunto de numerosos y pequeños frutos (aquenios) con las semillas expuestas hacia el exterior. Las frutillas [Fragaria sp.) siempre se han asociado a la pasión, la pureza y la salud. Los romanos las utilizaban para aliviar los síntomas de melancolía y los desmayos, inflamaciones, fiebres, mal aliento y problemas hepáticos y sanguíneos. En el siglo XIII se la recomendaba para combatir la anemia en las jóvenes y devolver la juventud a las maduras. Las frutillas reinan en la huerta primaveral. Son plantas perennes, con vistosas flores blancas y hojas también muy ornamentales. En nuestro país, Coronda es la zona emblemática de producción, con denominación de origen “Frutillas de Coronda” como estrategia agroalimentaria de calidad e instrumento legal de diferenciación. Para comenzar con su cultivo compraremos los plantines a productores especializados o plantas ya más desarrolladas en los viveros comerciales. Serán necesarias unas 24 plantas para una familia tipo, amante de las frutillas.
Requieren un suelo fértil, suelto y con buen drenaje. Las plantaremos a una distancia de 0,30 m entre plantas y 0,40 m entre líneas. Para mantener el suelo fresco, húmedo y evitar el desarrollo de las plantas adventicias lo cubriremos con abundante paja. Este mulch también mantendrá las frutas limpias y actuará como un preventivo de los problemas fúngicos. El riego por goteo asegurará una provisión constante de agua que será crucial a partir del momento de la fructificación. Podrán cosecharse las frutillas desde la primavera hasta mediados del verano. Para aumentar nuestro plantel hay dos opciones: podemos dividir las plantas adultas o trasplantar los estolones. Éstos son pequeñas plantas que se desarrollan a partir de una ramificación y que poseen un sistema radicular propio. Es importante recordar que las frutillas son una excelente fuente de vitaminas, minerales y agua, con propiedades depurativas y diuréticas, perfectas luego de una calórica dieta invernal. Los pájaros también aprecian todas estas virtudes, su sabor y su contenido acuoso. Por lo tanto, si queremos comer frutillas, tendremos que cuidarlas de sus visitas con redes de protección o elementos que los ahuyenten. Gracias a su valor ornamental y su porte pequeño, son ideales para cultivarse en macetas. Se comercializan las vasijas “frutilleras” que permiten plantar en cada orificio lateral, formando un conjunto armónico y productivo en un solo espacio. Cualquier contenedor que tenga una profundidad de 30 cm con un sustrato suelto y rico en materia orgánica madura será indicado para este cultivo. Producir nuestras propias frutillas de forma orgánica nos garantizará la ausencia de los numerosos agrotóxicos que se les aplican habitualmente en los cultivos comerciales.

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Categoría: arboles frutales
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