Lunes, agosto 20th, 2012 | Author:

Sanidad en ún jardin
Por Agustín Sañudo
¡A ESTAR ATENTOS!
Las plantas no llegan de repente a sitúaciones de gravedad, suelen pasar por un estado de decaimiento previo que debe detectarse a tiempo. El Ing. Agr Agustín Sañudo describe las enfermedades y plagas de primavera que son motivo de consultas frecuentes.

El invierno transcurrido presentó temperaturas inusualmente bajas en diversas localidades del país, con registros de nevadas, agua nieve y heladas fuertes. Las plantas que soportaron estos fríos pueden llegar a la primavera con daños diversos, y es importante tenerlo en cuenta a la hora de evaluar los espacios verdes desde la óptica fitosanitaria. Suele suceder que, al mejorar las condiciones ambientales, las sintomatologías no se alcanzan a percibir al inicio de la primavera. Pero sise ven a medida que la estación avanza, a lo que se suma el aumento de temperatura, la humedad ambiental y el alargamiento de los días, factores que también favorecen el ataque de las enfermedades y plagas. Aquí se describen las dos más comunes de la primavera.
PODREDUMBRE DEL CUELLO DE LA RAÍZ.
Esta enfermedad se produce por el hongo Phytophthora sp., y se da en la mayoría de las especies frutales y ornamentales. También se conoce como “gomosis de los frutales”. Recordemos que el cuello es la zona de unión del tallo con la raíz, es decir, la base de la planta. Se observará que la corteza comienza por tener fisuras longitudinales, que van evolucionando para terminar en una lastimadura de mayor tamaño y hundida (cancro). Puede haber pérdida de líquido o “goma” (exudación) en mayor o menor cantidad, dependiendo del tipo de suelo y de las condiciones ambientales. En zonas de escasa precipitación, las pérdidas son menores y a veces inexistentes. Ataca las raíces principales y pudre las cortezas, y luego daña las raíces absorbentes (las más finas). Avanzada la enfermedad, comienzan a verse los síntomas en la copa: hojas pequeñas, escasas y amarillentas. En las especies frutales, los frutos también reducen su tamaño y cantidad, se manchan y se desprenden antes de madurar. Las condiciones que predisponen a estos ataques son: suelos excesivamente húmedos (por lluvias o riegos) y con drenaje pobre. Para tratar la podredumbre del cuello de la raíz se aplican fungicidas sistémicos en el suelo, se pulverizan las zonas dañadas en superficie, se aplican inyecciones bioestimulantes o se realiza cirugía en las zonas dañadas. Los productos a aplicar tienen que ser específicos, para controlar el grupo de los Oomycetes, para ejercer su acción fungicida o para elevar la producción de fitoalexinas (defensa natural de las plantas). En resumen, es una enfermedad que retrasa la sintomatología en superficie, y permite así el avance de la pudrición de las raíces. Por esta razón, ante la menor duda hay que retirar con mucho cuidado la tierra del cuello y ver cómo están los primeros segmentos de las raíces.

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