Sábado, diciembre 26th, 2009 | Author:

Las carpidas y las escardas son necesarias para que no se encostre el suelo y para suprimir al mismo tiempo los yuyos que pudieran aparecer.
Las abonaduras y los riegos, tal cual se ha indicado en otros párrafos, no deben ser olvidadas si se desea obtener rosales vigorosos, lozanos y floríferos.

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