Sábado, Diciembre 26th, 2009 | Author: admin

Las carpidas y las escardas son necesarias para que no se encostre el suelo y para suprimir al mismo tiempo los yuyos que pudieran aparecer.
Las abonaduras y los riegos, tal cual se ha indicado en otros párrafos, no deben ser olvidadas si se desea obtener rosales vigorosos, lozanos y floríferos.

Compártelo en:
  • Facebook
  • Twitter
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
Deja un comentario » Log in