Viernes, febrero 06th, 2009 | Author:

Elementos de botánica. Haremos una breve descripción de la flor, que es la parte que más interesa en este Libro: una flor debidamente constituida consta de cuatro partes que son: el cáliz, la corola, el androceo y el gineceo.
El cáliz es la parte o verticilo exterior y está constituido por piezas comúnmente de color verde: los sépalos.
La corola está formada por piezas más o menos uniformes, de colores vivos: los yétalos.
El androceo tiene unos filamentos llamados estamhres, en cuyo extremo superior rematan en pequeños saquitos o “anteras”, dentro de las cuales está contenido el polen o polvillo fecundador. Estos órganos constituyen el aparato sexual masculino de la flor.
El femenino, o cuarto verticilo, es el gineceo, que puede tener uno o varios pistilos. La parte abultada del pistilo es el ovario; el cuello se llama estilo, y la parte superior es el estigma sobre el cual cae el polen.
El grano de polen caído sobre el estigma sufre un alargamiento que recorre todo el estilo, llegando hasta el ovario, lugar donde se encuentran los óvulos o células sexuales femeninas. De la conjugación de los dos tipos de células sexuales, masculinas y femeninas, se producirá el óvulo fecundado que al evolucionar constituirá la semilla.
Las flores que llevan los dos sexos se denominan “hermn-froditas”. Si solo tienen un sexo, se denominan “unisexuales”. Cuando ese sexo es el masculino, vale decir, que poseen solo estambres, se llamarán unisexuales masculinas; si por el contrario, el sexo fuese el femenino, vale decir que tienen gineceo pero no androceo, se denominarán unisexuales femeninas.

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