Viernes, enero 02nd, 2009 | Author:

Terreno y Suelo. Un jardín abarca una superficie más o menos extensa de cultivo: ese es el tciíremo. En esa superficie se encontrará el medio de subsistencia de las plantas, las diversas capas de tierra, de mayor o menor profundidad: ese es el suelo.
Es poco probable que en la práctica se adquiera un lote de terreno con el único y exclusivo fin de convertirlo en jardín. El interesado lo adquiere, antes que nada, para construir su casa; luego comienzan sus preocupaciones para embellecerla con un jardín. Queremos significar que es poco menos que inconducente hablar de normas para la elección de un terreno destinado a la jardinería; al asegurar esto tratamos de gcneiidizai; no consideramos casos particulares.
Cuando le toca el turno al jardín, la casa habitación ya está lograda. Nos queda un lote de terreno que debemos convertirlo en jardín. Si allá es un poco sombrío, si acullá la tierra rs pobre, si esa pared es poco decorativa y mil detalles más que debemos corregir aparecen ante nuestra vista, no nos de.be preocupar. Una buena técnica jardinera, que iremos adquiriendo poco a poco, y una buena dosis de voluntad, que no nos ha de faltar, hará que el lugar sombrío pierda su tristeza, que la tierra empobrecida se vea rehabilitada cen fertilizantes y labranzas, que el muro de aspecto desagradable quede cubierto por una magnífica enredadera de flor y que los restantes mil detalles de que habláramos, se vean corregidos uno a uno.

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