Martes, enero 27th, 2009 | Author:

Como la técnica jardinera dispone de infinitos medios para lograr sus objetivos, será siempre ella quien en la mayoría de los casos se adapte al suelo y al terreno, y no a la inversa. Por consiguiente, todo terreno ha de considerarse apto para el cultivo de plantas florales y decorativas.
Como factores inherentes al terreno podremos considerar, fundamentalmente, a la exposición y a su topografía. El primero tiene importancia en cuanto a la insolación y los vientos, y es modificable en parte. Un seto de altura apropiada puede dar sombra a una superficie o amortiguar la acción térmica o dinámica de determinado viento, si así se desea.
La topografía de un terreno en lo que respecta a su relieve (horizontal, inclinado, plano, abrupto, etc.) también es, en mavor o menor grado, modificable. Salvo opinión contraria, siempre es preferible y más económico adaptar la vegetación a la topografía, en lugar de modificar la primera a instancias de la última. lo que deberá cuidarse especialmente, de seguir este consejo, es el drenaje del terreno y la confección de desagües; el agua que no se aprovecha debe correr siempre v nunca estancarse.
Los factores inherentes al suelo son muchos: fertilidad, composición física, grado de acidez, humedad, etc. Nuestro mavor consuelo es que siempre se hallará una planta de jardín adaptable p1 suelo que poseemos. Pero si no nos conformáramos con ello, en cualquier momento estará a nuestro alcance modificar las características físico-químicas de ese suelo, pam poder cultivar en él con éxito la especie vegetal que nos interesa.

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