Encinas. Pertenece al mismo género botánico de los Robles, y como ellos, constituyen uno de los grandes ornamentos de los jardines que pueden albergarlo. Debemos citar al Quercus llex o “Encina” propiamente dicha, que se adapta muy bien a suelos arenosos; es de follaje grisáceo obscuro y puede ser muy bien llevada con la poda. El Quercus súber o “Alcornoque” o “Árbol del Corcho”, es muy vistoso y decorativo, vegetando bien en tierras arenosas.
Grevillea robusta. Árbol muy ornamental, indicado especialmente para parques y jardines; es de rápido crecimiento, gran follaje y presenta una floración anaranjada muy vistosa.
Ligustros. Más que árboles son en realidad arbustos de hojas persistentes. La única especie que en condiciones ambientales y de cultivo apropiadas puede adquirir desarrollo como para ser considerada en la presente clasificación, es el Ligustrum japonicum, llamado también “Aligustre” o “Tresna”, que es muy rústico, tolera muy bien la poda, adquiere alturas variables entre 10 y 15 metros, presenta un tupido follaje de tonalidades variadas y una floración de color amarillo.
Laurel. Lspecie muy decorativa para jardines, que purde ser muy bien llevada mediante una poda racional y adquirir de esta manera copas muy tupidas. Es muy rústico, poco exigente, aromático y de porte más bien bajo. Su nombre botánico es Laurus nobilis, siendo a veces considerado cono arbusto.
Laurel Cerezo. Árbol más bien pequeño, con bojas grandes, brillantes, y flores pequeñas presentadas en forma de racimos. Es muy fácil de aclimatar en cualquier lugar y suelo siempre que este último no sea excesivamente seco. El Laurel Cerezo propiamente dicho o Prunus laurocerasus tiene hojas venenosas; su principio activo es el ácido cianhídrico, detalle que debe tenerse en cuenta cuando se lo cultiva en jardines donde es habitual la concurrencia de niños.
Magnolias. Arboles muy conocidos y muy apreciados para parques y jardines. De ellos se pueden hacer dos grupos: los de hoja persistente y los de hoja caduca. Dentro del primero debe incluirse a la Magnolia grandiflora, posiblemente la más conocida, de gran porte, hojas grandes, gruesas v lustrosas; abundante floración perfumada en la primavera. Es sensible al frío y prefiere suelos profundos y frescos.
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Casuarinas. Arboles de variado porte, alcanzando en ocasiones hasta 50 metros de altura. Son muy rústicos, de crecimiento rápido y muv resistentes a los fríos. Las especies más introducidas en los jardines son: Casuarina stricta o C. aua-driválvis, que crece en forma1 de copa hasta unos 10 a 15 me tros de altura; C. torulosa o C. tenuissima, de mayor norte aue la anterior y copa bien formada. Ambas especies toleran bien la poda de rejuvenecimiento y suele dárseles las mismas aplicaciones que a las coniferas, en general.
Eucaliptos. Árbol muv conocido, con muchos defen sores y muchos detractores, principalmente en !o que se refiere a su incorporación ,en los jardines. Se le acusa de esciui’-mar la tierra, de ser sucio y de constituir un peligro para las construcciones vecinas por el extraordinario desarropo rad;cu-lar que suele alcanzar. En cambio, se le pondera por su porte, por aromatizar el ambiente, por su resistencia y por su ‘áci1 cultivo. Unos y otros tienen razón, como asi también unos y otros están desprovistos de ella. La verdad es que debe buscarse la mejor especie o variedad que se adaDte para e! iardín y ello dependerá, como es obvio, del tipo de jardín de que se trate, de su extensión y de sus pretensiones. El Eucaliptus globulus es uno de los de mayor porte y de crecimiento más rápido; resiste bien a los fríos intensos y a las heladas, sobre todo a partir de su segundo o tercer año de vida. El E. cinérea tiene forma muy elegante y follaje de color gris claro; su tamaño es mediano y resiste muy bien a las heladas. El E. Vi-minalis es muy recomendable por su resistencia a las heladas y por su porte elegante. Pueden nombrarse, además: E. Gunni, E. resinífera, E. robusta, E. maculata, E. botriodes, E. citriodora, etc.
Ficus. Por lo general son árboles de gran desarrollo, sobre todo si hallan las condiciones ambientales y de cultivo que requieren. Son sensibles a las heladas y exigen suelos bien nutritivos. Los más recomendables son: Ficus elástica o “Gomero”, con hojas muv grandes v decorativas, brillantes y gruesas la envoltura del tallo es de color rojo, característica que lo hace fácilmente reconocible entre otros Ficus; se suele cultivar en grandes macetones, en patios e interiores, donde no logran más que un desarrollo limitado. Ficus leavigata o Ficus nítida o Ficus retusa, muy decorativo, con hojas brillosas v más bien pequeñas; como el anterior, también suele cultivarse en macetas. Ficus rubiginosa, con hojas redondeadas, algo verrugosas, de aspecto correoso y color herrumbre en el envés. Ficus macrophylla con hojas brillantes, muy grandes; alcanza a veces alturas enormes y son muy longevos.
Acacias de hojas persistentes. Son aquellos que mantienen su follaje durante todo el año. Nombraremos:
Acacias, Mimosas y aromos. Ofrecen una gran variación en el porte y en la forma, como así también en el colorido de sus follajes. Las flores son por lo general de color amarillo. Las plantas son rústicas, algo desgarbadas en el crecimiento v con ciertas exigencias de cultivo. Resisten bien a !a poda, la que es recomendable para formar copas tupidas y geométricas. Son muy indicadas para formar montes, reparos, agrupaciones con especies de hoja caduca, etc.; como plantas aisladas producen también un excelente efecto.
El número de especies conocidas es elevadísimo, pero las más cultivadas son: Acacia cultriformis, con hojas grisáceas de forma triangular y gran floración de color amarillo oro al comienzo de la primavera; Acacia dealbata, llamada también “Aromo Francés”, de gran crecimiento, flores amarillas muy fragantes que aparecen en el invierno, follaje glauco; Acacia Barlcyana, de forma y follaje muy decorativo, color verde claro, floración temprana de color amarillo obscuro: Acacia Varnesiana o “Esninillo”, con flores amarillas muy aromáticas; Acacia melanoxylon, de crecimiento rápido, resistente v más recomendable para la formación de calles, reparos o como fi’a-dora de médanos, que como planta de jardín; Acacia mólVsti-%na, semejante n la A. dealbata pero con flores de color amarillo rrem:’.; Acacia podalvriifolia, de mediano desarrollo, follaje de color verde azulado y flores muy aromáticas de color amarillo e;ue aparecen en pleno invierno; Acacia floribunda o A retinoides, de mediano desarrollo, con floración continua durante casi todo el año: esta especie es la más utilizada como portainjerto de las acacias híbridas.
Brachychyton. Especie que constituve maoníficos árboles de crecimiento rápido, gran porte, follaje lustroso de color verde agrisado y tronco liso. Son muy poco exigentes, difícilmente atacados por plagas v representan, quizás, a una de las especies más limpias para los jardines. Las más cono cidas son: B. acerifolium, con hojas recortadas; B. populnexim, de forma cónica y hojas redondeadas.
Nocales. Arboles de gran porte, muy decorativos, que requieren suelos frescos v algo húmedos. Sus frutos constituyen las nueces comestibles. Las especies más conocidas son: Juglans regia y Juglans nigra.
Paraíso (Melia Azederach).-Hermosa leguminosa de crecimiento rápido, muy rústica y resistente, con flores de color lila que se presentan en racimos v frutos esféricos dj color amarillo. Suele emplearse en el decorado de calles v avenidas.
Robles. Arboles de bosque, de gran porte y crecimiento muy lento. Muchas veces recién los eíemplares de más de 50 años adquieren toda su hermosura. Las especies más conocidas son: Quércus Robur, una de las más gigantes y más resistentes al frío; Quercus palustris o “Roble de los Pantanos”, de corteza rugosa; Quercos pedunculata o “Roble Europeo”, parecido al Robur pero de tamaño mucho menor; Quercus rubra o “Roble americano rubra”, de gran desarrollo y follaje amplio, de color verde claro durante la vegetación y rojizo poco antes de caer; Quercus coccínea o “Roble Americano”, de mediano desarrollo y crecimiento mucho más rápido que los anteriores; su follaje se torna rojizo en el otoño.
Sauces. Arboles por lo general poco empleados y poco recomendables para cultivar en los jardines, salvo el llamado “Sauce llorón” (Salix Babylonica), que constituye un gran ornamento para lugares situados a orillas de lagunas, ríos, etc. Sé recomienda plantarlo solitario o constituyendo grupos de dos o tres, para aumentar así su efecto decorativo. Para terrenos muy anegadizos se recomiendan otras especies, tales como: Salix cinérea, Salix Alba (“Sauce Álamo”), Salix caprea, que se cubre en invierno de flores blancas, etc.
Sófora (Sophora japónica”). Hermoso árbol de follaje lustroso que se presta para formar calles, avenidas y grupos, o también como decoración aislada. Es muy rústico y requiere suelos sueltos v algo húmedos. Su floración es fragante y de color blanco amarillento.
Tilos. Arboles de mediano porte que prefieren los suelos frescos y fértiles; algunas especies adquieren gran desarrollo. La flor es poco vistosa pero muy aromática y suele usarse en infusiones teíferas. Las especies más conocidas son: Tilia platvphvlla o Tilia europaca, llamada también ‘Tilo de Holanda”; Tilia vulgaris, con follaje de color verde claro; Tilia tomentosa o Tilia argéntea, llamado también “Tilo Plateado” por tener este aspecto el revés de sus hojas.
Moreras. Arboles de mediano porte, copa más bien achatada, follaje a veces péndulo y frutos comestibles. Las especies más conocidas son: Monis alba o “Morera blanca’, de la cual se han originado las variedades péndula, pyramidalis y laciniata. Sus hojas constituyen el alimento preferido de los gusanos de seda y sus frutos son blanquecinos, ligeramente lilacinos. La variedad péndula se presta muy bien para cultivar en forma de emparrado.
Morus nigra o “Morera negra”, con frutos de color morado y características similares a la nombrada anteriormente.
Olmos (Ulmus, sp.).Son árboles de bosque, poco exigente en cuanto al terreno, resistentes al frío; alcanzan a veces alturas extraordinarias. Se prestan para formar avenidas y calles. Las especies más recomendables son: Ulmus campesiüs y Ulmus americana.
Ombú .Aunque botánicamente no se trata de un árbol sino de una hierba gigante, desde el punto de vista práctico debe ser considerado como tal. Tampoco podría incluírsele por entero en el grupo de árboles de hoja caduca, pues si bien con la llegada del invierno queda desprovisto de una buena cantidad de ellas, conserva algunas, ti árbol es de buen porte, con copa redondeada y de crecimiento muv rápido, pudiendo ofrecer un excelente efecto decorativo en cualquier jardín medianamente amplio.
Plátano (Platanus orientalis).Árbol de mediano porte, de amplia difusión en calles y avenidas de nuestra ciudad. Su desarrollo es jápido, es muy rústico y rebrota rápidamente después de la pnda. Tolera muy bien el trasplante, aún cuando adulto, y son muy pocas las enfermedades y plagas que puedan atacarlo. Debido a las pelusillas que largan sus frutos a la llegada del otoño, a las que algunos culpan de causarles enfermedades alérgicas (mal de heno), a veces existe cierta desconfianza para cultivarlo en los parques y jardines particulares.
Palo borracho (Chorisia, sp.).Árbol muy típico en nuestro medio, sobre todo en las regiones cálidas, caracterizado ante todo por la forma “apanzonada” de su tronco y por el algodón sedoso que deja en libertad sus frutos. Es árbol muy decorativo en época de floración, la que es abundante y llamativa. Las especies más conocidas son: Chorisia insignis. con flores de color blanco crema, y Ch. speciosa, con flores de color rosado.
Catalpa speciosa. Árbol muy bello, de copa redondeada, gran crecimiento, hojas grandes y vistosas, flores dispuestas en panículos terminales de color blanco o morado.
Cebo (Erythrina crista gallt). Nuestra Flor Nacional. Árbol de mediano porte, resistente, algo desgarbado en su crecimiento pero con una floración de color rojo vivo y un ramaje que lo hace muy decorativo. Prospera muy bien en lugares húmedos.
Castaño de la India (Aescidus, sp.). Árbol muy ornamental, usado algunas veces para formar avenidas y otras aisladamente en parques de césped. Las especies más conocidas son: A. hippocastanum, con flores blancas, y A. rubicunda, con flores rojas.
Coníferas de hoja caduca (Ver Ginkgo biloba’).
FrESNOS.—Arboles de rápido crecimiento, buen porte y adaptables a terrenos húmedos. De las dos especies siguientes se han originado casi todas las variedades de jardín: Fraxinits excelsior y Fraxinits Ornus.
Falsa Caoba (Bahit>nia candicans”). Vulgarmente conocida también por los nombres de “Pata de Buey”, “Pata de Vaca”, “Pezuña de Vaca”, etc. Es un árbol de mediano porte, adquiriendo mayor altura en los terrenos húmedos. Durante el verano presenta una floración blanca y perfumada. Se presta bien para integrar pequeños grupos o para cultivar como planta aislada en parques y jardines.
Jacaranda (Jacaranda mimosifolia o J. ovalifolia). Hermoso árbol que puede alcanzar bastante altura y una copa tupida si se lo sabe cultivar. Durante el verano presenta una floración de color azul violáceo, muy abundante, que lo engalanan de manera extraordinaria.
Ginkco biloba. De acuerdo a su clasificación botánica es una de las especies más viejas del Universo, entre las que perduran hoy día. Su porte elegante, su follaje en forma de abanico y de color claro, ha hecho que ocupe en los jardines un lugar merecido. Prefiere los lugares húmedos y frescos.
Liquidambar (Liquidambar styraciflua). Árbol muy decorativo, de hojas perfumadas que en el otoño pasan del color verde al rojo. Sus flores son de color blanco amarillento y anaranjado.en la base.
Mimosa (Mimosa julibrissim). Llamada también “A cia de Constantinopla”, de regular altura, copa abierta, indicada para formar calles o agrupaciones de árboles. Sus flores, de color rosado, son abundantes y muy agrupadas.
Aredules (Betula alba). Arboles de gran porte y belleza, alcanzando a veces alturas superiores a los 20 metros. Tienen las características de presentar un tronco muy deco rativo por su color plateado salpicado de obscuro. Requieren mucha humedad.
Arces. Son árboles de buen porte que se cultivan bien en horftlonadas y lugares frescos. Presentan generalmente un hermoso follaje que tiene la particularidad de ser verde claro en plena vegetación, pasando poco antes de caer por tonalidades amarillas y rojizas. Las especies más aclimatadas son: Acer campestre, A. platanoides, A. Negundo, A. pseudopla-tanus, A. Negundo fraxinifolia, etc.
Ailanto o Árbol del cielo {Ailanthus glandulosa). Árbol muy rústico, de crecimiento rápido, prospera muy bien hasta en suelos pobres y es muy usado para el arbolado de calles y caminos. Su follaje es de color verde obscuro y su floración es muy vistosa.
Almez o Celtis Tala (Celtis australis”). Árbol de follaje verde obscuro, buen desarrollo, resistente a los vientos,poco exigente en cuanto a exposición y terreno.
Acacias de flor. Son árboles de mucha belleza y porte variado, pudiéndose agrupar en dos categorías: las que forman copas tupidas y de crecimiento limitado, y las que hay que llevarlas hasta formar copa por medio de la poda. Entre las primeras puede nombrarse a la Robinia pseudoacacia, var. umbracidifera, de floración muy bella y variada, follaje de color verde amarillento y ramas sin espinas; de ella derivan muchas subvariedades de jardín.
Entre las segundas cabe citar a la Robinia pseudoacacia, con sus variedades semperflorens (que florece durante todo el verano), pyramidalis (de crecimiento alargado), decaineana (con flores rojas), monophyla, etc. En general son espinosas, de porte mediano, con floración muy abundante y perfumada, de color blanco o rosado.
Las nombradas entran dentro de las llamadas “Acacias blancas”.
Árbol de Judea (Cercis siliquastrum). Árbol muy decorativo, con follaje de color verde pálido y flores blancas o rojas (según variedad) que se producen antes de la foliación.
Alisos. Son árboles de terrenos bajos y húmedos, dándose muy bien a orillas de lagunas y ríos. El crecimiento es muy rápido e irregular. I.as especies más conocidas son: Alnus glutinosa, A. rotundifolia y A. cordifolia.
Este artículo lo dividiremos en dos partes: la primera de ellas corresponderá a una descripción de las plantas que pueden incorporarse a todo jardín, agrupándolas de acuerda a alguna de sus características comunes; la segunda será la descripción de las distintas partes de un jardín, dejando para el Capítulo venidero todas las operaciones que signifiquen acción sobre el terreno.
ARBOLES Y ARBUSTOS. Pot razones de índole práctica los clasificaremos en las siguientes categorías:
Arboles de hojas caducas. Son aquellos que durante el otoño comienzan a perder el follaje, para rebrotar en la primavera. En jardinería se utilizan para combinar la variabilidad de colores de su follaje, cultivándose aislados o aso ciados con árboles de hoja persistente. No es conveniente ni aconsejable realizar agrupaciones o bosquecillos con árboles de hoja caduca. En tales casos lo que conviene es plantarlos en proporción de 1 a 5, vale decir, un árbol de hoja caduca por cada cinco árboles de hoja persistente.
Para realizarla ha de tenerse en cuenta la altura de las plantas y los distintos tonos verdes que presentan. Se logra así una excelente perspectiva y una neta contrastación de coloridos.
Entre los árboles de hoja caduca utilizados en parques y jardines, citaremos:
Alamos. Son casi siempre de rápido crecimiento y alto pone; prosperan muy bien en tierras ricas y húmedas. Son particularmente afectados por algunas plagas de origen cripto-gámico y animal, entre ellas la “roya” y el “bicho canasto”. Las especies más recomendables son: Popidus angulata, con hojas grandes de color verde claro; P. alba, indicado para terrenos pobres y con las hojas de color plateado en el envés; P. canadensis o “Álamo del Canalá”, muy rústico, especial para, terrenos arenoso»; P. fastigiata o “Álamo Criollo” o “de Italia”, de gran porte y rusticidad; P. nigra, var. itálica o “Álamo Mussolini”, muy resistente a la roya; P. pyramidalis sem-pervirens o “Álamo chileno”, de crecimiento rápido y presentando la particularidad de conservar el follaje mucho más tiempo que otros de sus congéneres.
Estatuas y otros adornos del jardín. La estatuaria de los jardines deberá siempre planearse con mucha prudencia. Hemos conocido jardines que más que tales se asemejaban a museos. Y para peor de males la mayor parte de las obras eran burdas imitaciones cu cemento armado de obras clásicas. El efecto es realmente chocante. Es muv fácil que caigan en ello descendientes de los peninsulares itálicos. La herencia de los majestuosos jardines italianos tienen en ellos gran influencia, mas no comprenden que lo clásico ha pasado, los tiempos cambian y todo lo que quiera asemejarse a un otrora mejor hace caer sin querer en la cursilería.
La estatuaria de un jardín ha de ser lo más simple posible, dependiendo ella de la importancia de ese jardín. Si se posee un mármol bueno, se le destinará un lugar de honor. Si no se dispone más que de una imitación o de una estatua modesta, ella deberá ser ubicada disimuladamente, aunque proporcionándole el marco que su falta de ostentación merece.
En un jardín de medianas o reducidas dimensiones no recomendamos estatuaria alguna. A lo sumo podrá permitirse uno que otro de esos vistosos enanitos que suelen encontrarse en el comercio del ramo pero, en lo que a nosotros respecta, no lo aconsejamos.
Como adornos complementarios de un jardín pueden indicarse los relojes de sol, bebederos para pájaros del tipo que se encuentran en nuestras plazas y paseos públicos, bancos de madera, de mármol o de material, pajareras, pequeños palomares con aspecto de pagodas en miniatura, etc. No nos arriesgamos a recomendar nada especialmente porque consideramos que ello debe quedar más que todo a criterio del interesado.
Un jardín, hasta el más modesto, debe tener nn camino; a medida que aumenta su tamaño, crecerá proporcionalmcnte él número y el tamaño de sus caminos.
Nunca deberá construirse un camino de tierra: es antiestético, difícil de mantener y sucio. A lo sumo podrá permitirse en concepto de senda de algún rincón que imite lo agreste.
Todo camino deberá ser realizado sobre cimiento compacto. Deberá ser duro, un verdadero pavimento.
Algunas veces se construyen caminos de arena. Si bien poseen la ventaja de su baratura y de asimilar rápidamente el agua de lluvia, no son recomendables. Resultan incómodos al paseante, deben ser emparejados constantemente, producen un efecto poco atractivo y deben reponerse con frecuencia.
La liarnada entre nosotros “granza”, que es ladrillo fraccionado en porciones muy pequeñas, la grava o “canto rodado” y los guijarros en general, pueden ser considerados como constituyentes de un pavimento muy decorativo. Otro tanto puede decirse del polvo de ladrillo apisonado.
El pavimento de cemento armado formando un solo block, es práctico pero poco estético. El de ladrillos enteros dispuestos de muy distintas maneras con el objeto de formar varios tipos de dib ujos, ofrece muy buen aspecto pero resulta poco económico; además presenta la desventaja de tener que limpiarse con frecuencia para evitar que se apague su tono rojizo característico, y el de permitir que crezca en su superficie musgo (en lugares húmedos) o plantas silvestres entre los espacios libres.
Los pavimentos realizados con lajas de piedra son, en nuestro concepto, los más indicados para todo tipo de jardín. Dejando separaciones adecuadas entre las lajas y sembrando césped entre ellas, permiten obtener los más variados efectos decorativos y son, además, prácticos desde todo punto de vistaEn la figura se han representado algunos de los dibujos que pueden lograrse.
En contra del pavimento de piedra podría alegarse que es poco económico. Si tal resultase, la solución es fácil: reemplazar la piedra natural con lajas artificiales de cemento armado, La confección de estas lajas no puede ser más sencilla, debiendo fabricar para ello el molde (de madera o cintas flexibles de hierro), preparar una argamasa compuesta de tres partes de arena por una de cemento pordand, vertirla dentro del molde de manera que no lo llene completamente, dejar que se endurezca un poco, y por último rellenar el molde hasta el tope con una mezcla constituida por dos partes de arena fina por una de cemento blanco. Esta última mezcla, si se desea, puede ser combinada con anilinas apropiadas para dar a las lajas algún tono determinado. En la figura se ha representado esquemáticamente todas estas operaciones para facilitar su interpretación.











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