Sábado, diciembre 06th, 2008 | Author:

Posee un pedazo de tierra o un espacio que desea destinar a la implantación de un jardín. La idea no puede ser más brillante, pero, ¿por dónde comenzar? Desde luego que por el principio, como todas las cosas, y este principio significará en su caso la
planificación.
“Planificar” significa establecer un plan u organizar conforme a un plan preestablecido. Para ello ha de poseer cono-cirri.Ciitos de lo que ha de realizar. Y si no los posee, trataremos de ¿yudario desde aquí. Al fin de cuentas esa es la finalidad de este Libro y del capítulo que hemos comenzado.
De ninguna manera intentaremos imponer un estilo estricto, ni menos aún planificarle un jardín determinado. Eso dependerá exclusivamente de Vd., de su buen o mal gusto y de sus posibilidades. Solo le iremos dando ideas generales para que Vd. adopte la que le convenga. Tomando un poco de aquí, otro poco de allá, a veces se logran resultados insospechados y dignos de admiración.
Siguiendo la clasificación de autores que deben considerarse maestros en el arte de la jardinería, podríamos agrupar los jardines de la siguiente manera:
O Permanentes.—Aquí el árbol es el símbolo, característico de su belleza; permanecerá allí durante años, fortaleciéndose día a día y aumentando su vigor y armonía cada año que pasa.
Desde luego que tal tipo de jardín requiere espacio. La perspectiva es el fundamento que logra el máximo efecto decorativo. Muchos árboles en un espacio reducido, ahoga; además, se perderá la vista de la forma, del colorido, en una palabra, de la belleza.
En un jardín permanente deberá darse preferencia a los árboles y arbustos que requieran menores cuidados, vale decir, a aquellos que se adapten fácilmente al suelo que los alimenta y al clima de la región. Ya habrá tiempo después de ir incorporando especies y variedades más delicadas.
No debe olvidarse tampoco que bajo el doble punto de vista, ornamental y de cultivo, es preferible elegir pocas especies distintas y muchos ejemplares de cada especie.
Al plantar un árbol debe mirarse hacia el futuro si no se desea uonchar su vida en lo mejor de su desarrollo. Habrá que pensar en el porte que alcanzará, wn el desarrollo de sus raíces, en los efectos esperados y en los no esperados. Así por ejemplo, ejemplares magníficos como el Eucaliptos glóbulo, pueden resultar fastidiosos por considerárseles “sucios” o peligrosos —por el enorme desarrollo que pueden alcanzar sus raíces— si se hallan plantados más o menos próximos a construcciones de manipostería. También muchos árboles de hoja persistente y de gran porte, como pinos, cipreses, thuyas, etc., pueden resultar indeseables durante el invierno por resultar una barrera para los rayos solares.

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2 Responses

  1. 1
    Alejandro 

    Que hsrmoeo jardin, es una belleza me imagina los ratos agradables que pasaras ahi. felicidades Susana

  2. 2
    seguridad 

    Yo creo que es artículo. Adios.

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